El Grupo de investigación Toponimia, Historia y Arqueología del Reino de Granada de la Universidad de Granada, dirigido por Antonio Malpica Cuello, con el apoyo del Ayuntamiento de Atarfe y de la Asociación Cultural Cora de Ilbira, organizan durante los días 26 y 27 de junio de 2009, unas jornadas de puertas abiertas en Madinat Ilbira cuyo horario será durante ambos días de 10 a 15 h y de 18 a 21 h. Se aconseja que sea visitada en primer lugar la exposición que a tal efecto se encuentra en el centro cultural Medina Elvira en la ciudad de Atarfe, para a posteriori poderse dirigir al propio yacimiento donde serán acompañados e informados por los miembros del equipo de investigadores.
El medievalista y académico Julio Valdeón, maestro de historiadores ha fallecido a los 72 años en Valladolid, donde residía.
Había nacido en Olmedo (Valladolid) el 21 de julio de 1936, durante sus primeros meses de vida sufrió la peor de las tragedias, el fusilamiento de su padre en la Guerra Civil, creció con la pérdida y masticó miedo, pero jamás albergó resentimiento.
La vida le llevo a Valladolid donde se licenció en Historia, la Cátedra la consiguió en 1971, en la Universidad de Sevilla; dos años después se hacía con la de su tierra natal, en cuya Universidad ha sido decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1981-1984), director del Departamento de Historia Medieval y del Instituto Universitario de Historia Simancas.
Renovador por excelencia de la Historia Medieval española, investigador de talla internacional e impulsor de la autonomía castellana y leonesa. Julio Valdeón era uno de los más importantes medievalistas de nuestro país. Especialista en la Baja Edad Media castellana y muy influido por la tradición marxista, fue artífice de la renovación de la Historia Medieval más allá de las tendencias de la historiografía política e institucional.
Su compromiso político le llevo a presentarse como independiente por el Partido Comunista a las primeras elecciones democráticas.
Desde medievalum nos gustaría dar las gracias al profesor Julio Valdeón por situar a la historiografía medieval en el lugar que le corresponde.
A sus amigos y familiares un fuerte abrazo.
Todos somos parte del pasado, pertenecemos a él, nos concierne y debemos velar por su transmisión a través de la enseñanza de las humanidades
Según he leido hace unos días se ha iniciado un estudio de la caracterización antropológica de los godos, a través del análisis de los restos esqueléticos de unas cuarenta necrópolis españolas, a las que se unirán otras en Francia e Italia, es el objetivo del trabajo que desarrollan el Museo de La Rioja y de la Cátedra de Historia Antigua de la Universidad riojana.
El estudio se extenderá a otras regiones, hay que comprender el origen del pueblo godo, su migración del Danubio hasta el Mar Negro a través de Grecia, Italia, Francia y España; así como sus estructuras demográficas en los cuatro reinos que configuró en tierras rusas, italianas, francesas y españolas.
Esta investigación se enfrenta a la dispersión geográfica de los territorios que sirvieron de soporte territorial a estos pueblos en una u otra época de la historia, dado que llegaron a la península ibérica en el siglo V y la abandonaron en el VIII.
Según las primeras hipótesis de este estudio en la Hispania romana entraron entre ochenta mil y cien mil visigodos, que configuraron una elite guerrera que se superpuso a una población de, al menos, cuatro o cinco millones de hispano-romanos; y, aunque la ley prohibía matrimonios entre ambos pueblos, la evolución natural de la población avanzó hacia una fusión de ambos pueblos.
Julio Martínez Flórez, director del proyecto, ha afirmado que, a pesar de todo, cree posible diferenciar un conjunto de necrópolis que parece corresponder a conjuntos militares visigodos que entraron en la Península Ibérica en los primeros años de los siglos V y VI.
Anoche se disputó la final de la Liga de Campeones y la ganó, como siempre debería suceder el que fue mejor, el FC Barcelona, con un fútbol excepcional, unos jugadores fantásticos, crecidos la mayoría en la cantera y un entrenador para la historia, Pep Guardiola.
No soy del Barça (ni del Madrid) soy de un equipo pequeño pero histórico, forjado en el yunque de la adversidad, pero ayer me alegré como si el triunfo fuera mio y es que anoche ganó el futbol.
Pero dejemos el presente y vayamos al pasado, al fútbol medieval, que también existió. Durante siglos y en todos los continentes se practicaron juegos que incluían una pelota y cuyos objetivos eran o bien pasarla por una abertura, por otra estructura mayor o conducirla hasta un lugar determinado, utilizando las manos, los pies u otras partes de la anatomía humana.
Durante la Edad Media se practicó la soule (pelota) en Francia, se disputaba a través de los prados, los bosques, landas y hasta las villas o estanques. El fin era conducir el balón a un lugar indicado, el fogón de una casa por ejemplo. En ciertos casos, hasta había que mojar el soule en una fuente antes de alojarlo en la ceniza. El juego era pues sólo una galopada inmensa entrecortada de peleas (mêlées) más o menos encarnizadas. El instrumento de juego podía ser una pelota de cuero, una vejiga de cerdo llena de heno, una pelota de tela o una bola de madera.
Eran deportes de plena naturaleza. Las reglas eran muy fluctuantes y las autoridades estaban contra la práctica de estos deportes. No obstante podemos señalar puntos comunes, como que la salida se efectuaba de un lugar fijo (el cementerio, una plaza, una ventana, el castillo, un prado). Las fechas de celebración solían ser a inicios del año, antes de la siembra, porque los souleurs no respetaban gran cosa.
Uno de los documentos más antiguos que conciernen a la soule es una ordenanza del rey Carlos V de Francia de 3 de abril de 1365, en la que precisa “que no puede figurar entre los juegos que sirven el ejercicio del cuerpo”. En 1440, otra interdicción hecha por el obispo de Tréguier precisa que este juego ya se practica desde hace muchísimo tiempo y amenaza a los jugadores con la excomunión y 100 sueldos de multa.
En las Islas Británicas se disputaba un juego similar conocido como fútbol de carnaval, donde el número de participantes por equipo era por lo general ilimitado, llegando incluso participar pueblos enteros. Prácticamente cualquier forma de trasladar el balón a la meta contraria, a veces ubicada en el pueblo rival, era válida, aunque no se permitía asesinar a otra persona, la violencia de estos juegos llevó a que el Rey Eduardo II emitiera una orden de suspensión para este juego el 13 de abril de 1314. Desde entonces, otros reyes mantuvieron ciertas prohibiciones contra este juego. El Alcalde de Londres prohibió este deporte en 1314, afirmando que “hay mucho ruido en la ciudad a causa de los empujones y bullicio que se forman por balones grandes en los terrenos públicos”.
Los orígenes del fútbol de carnaval son inciertos, aunque existe una hipótesis que afirma que provenía del norte de Francia. Algunas de estas variantes se continúan practicando la época previa a la cuaresma (shrovetide en inglés), siendo una de las más conocida el Ashbourne Shrovetide Football, deporte practicado en el pueblo inglés de Ashbourne. Los equipos están conformados por personas nacidas a uno y otro lado del río Henmore, y el objetivo del juego es llevar una pelota hasta la meta contraria, un monumento de piedra ubicado en el agua, y golpear el balón 3 veces contra el mismo.
Como veis nada que ver con el elegante y preciosista juego del Barça, pero sin duda antecesor del fútbol actual.