El retablo de Santa Marina sale del Bellas Artes

El retablo de Santa Marina, una de las piezas más singulares de la colección Masaveu, que luce orgullosa en las paredes del Museo de Bellas Artes, saldrá por primera vez del palacio de los Oviedo-Portal para ser mostrada en una exposición sobre el camino de Santiago.

Sus 12 tablas, dispuestas todavía ante la mirada pública en las escaleras del museo y ordenadas según la disposición que tenían en su origen, son una obra del siglo XV procedente de Mayorga de Campos (Valladolid), localidad que da apellido a su autor, conocido, como Pedro de Mayorga, el maestro de Palanquinos.

El destino del retablo está en la sala de exposiciones del Banco Herrero, con la que el Principado ha firmado una suerte de convenio para grandes citas culturales. Pero este conjunto del gótico tardío, que será la joya de la muestra, no viajará en su totalidad. Actualmente la pinacoteca regional trabaja en la restauración de uno de sus elementos centrales.

La exposición, que abrirá sus puertas el día 25 de julio, y será presentada como “Luces de peregrinación”, abarcará doce siglos de historia, representados en una variada colección de piezas españolas y europeas desde los orígenes del culto al Apóstol, en el siglo IX, hasta nuestros días. Son las huellas artísticas conocidas desde la Edad Media, impresas, la mayoría, en obras donadas por devoción al Apóstol, aunque también serán mostradas otras relacionadas con la creación del santuario jacobeo y el propio Camino de Santiago.

La exposición, compuesta por siete apartados, ha sido el primer acto cultural del Xacobeo 2004 y como tal se ha convertido ya en la exposición referencial del programa.

Su primera parada fue Madrid, donde permaneció hasta el 14 de marzo. La segunda, Santiago de Compostela y, en ninguno de los espacios, ni el Museo Arqueológico Nacional ni el Monasterio de San Martín de Pinario, estuvo el retablo de Palanquinos, por lo que la cita asturiana se convierte en la más atractiva de todas.

El objetivo es presentar la cultura jacobea y el Camino de Santiago y ponerlos en relación con la cultura occidental en su conjunto. Para ello se contará, además de con la aportación asturiana, con una selección de piezas hasta ahora inéditas procedentes del Museo das Peregrinacións y, entre otras muchas piezas, la reproducción de la Cruz de Alfonso III, desaparecida en 1906 y recreada ahora en un taller de plateros de Santiago.

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