Archive for Abril, 2005

Abr 28 2005

Los Otros “Benedictos”. Segunda parte.

Benedicto VIII (1012-1024) fue el primero de la familia de los Túsculo en llegar a ser Papa, fue un laico colocado por la fuerza en la silla de Pedro. Una vez que desalojó a su rival, se convirtió en un fuerte gobernante. El 14 de Febrero del año 1014 coronó al emperador Enrique II y mantuvo con él una amistad permanente. La paz en Italia se logró una vez que sojuzgó a la familia Crescentii, derrotó a los Sarracenos y se alió con los Normandos. Para refrenar los vicios de la incontinencia clerical y la simonía, organizó con el apoyo del emperador un importante sínodo en Pavía, y apoyó las reformas que se estaban realizando en el gran monasterio de Cluny.

Benedicto IX (1032-1044), (1045) y (1047-1048) En una época donde el papado era sobre todo un cargo político, subió tres veces al solio, la primera vez con sólo doce años impuesto por el Rey de Bohemia, fue depuesto en 1044. Luego, entre abril y mayo de 1045, fue el Papa de nuevo, y depuesto nuevamente. Finalmente, fue elegido como Papa entre 1047 y 1048. Arrepentido por la vida turbulenta que llevó, se hizo monje de San Basilio y murió lejos del poder.

Teniendo en cuenta la vida disoluta que llevaba, un sector de la ciudad lo expulsó en 1044 en medio de grandes desordenes, y eligió a un antipapa Silvestre III. Sin embargo Benedicto tuvo éxito en expulsar a Silvestre ese mismo año; pero deposito sus funciones en manos del Arcipreste Juan de Graciano, a cambio de una generosa suma de dinero, es decir vendió el papado. Juan fue elegido Papa con el nombre de Gregorio VI (Mayo-1045). Arrepentido por este convenio Benedicto intentó expulsar a Gregorio. Como resultado de todo esto el rey Enrique III se vio forzado a intervenir destituyendo a Benedicto, Silvestre y Gregorio en el concilio de Sutri (1046), y el Obispo Alemán Suidger se convirtió en el Papa Clemente II.

Después de la derrota Benedicto atacó de nuevo a Roma (Noviembre-1047), siendo expulsado otra vez, lo que dio lugar a que otro Alemán se convirtiera en el Papa Dámaso II (Noviembre-1048).

Del fin de Benedicto es imposible hablar con certeza. Algunos autores suponen que aun vivía cuando el Papa León IX murió, y que nunca cesó de luchar por reconquistar el Papado. Lo más probable según tradición conservada por la Abadía de Grottaferrata, y narrada por el Abad Lucas. Entre los escritos de Bartolomé su cuarto Abad (1065), Lucas cuenta de un pontífice aun lleno de vida, arrepentido de sus pecados y buscando a Bartolomé para que le ayudara a componer su desordenada vida. Con los consejos del santo, Benedicto renunció definitivamente al pontificado y murió haciendo penitencia en Grottaferrata.

Benedicto X (1058-1059) Considerado Anti-Papa. Decepcionados y fracasados un año antes en su plan de elegir un papa dócil y sin ambiciones, los nobles romanos y, ante todo, la familia de los condes de Túsculo, quisieron ahora tomarse el desquite. Antes de que transcurriera una semana desde la muerte del papa Esteban X, aprovecharon la ausencia de los cardenales para elegir nuevo pontífice a un Túsculo, el obispo Juan de Velletri, apodado Mincio, que se hizo llamar Benedicto X. Pero ninguno de los cardenales reformistas reconoció su nombramiento. Respaldados por la corte imperial de Alemania eligieron en Siena, el 6 de diciembre del 1058, a Gerardo de Borgoña que tomó el nombre de Nicolás II.

En enero del año 1059, un sínodo reunido en Sutri depuso de todas sus funciones oficialmente a Benedicto X y le expulsó de la Urbe, pero éste se refugió y se hizo fuerte en Galeria, y no se rindió sino después de un largo asedio. En abril del 1060, el sínodo de Letrán le desposeyó de todas sus dignidades eclesiásticas y le hizo encerrar en un convento, donde murió años después, reinando ya el papa Gregorio VII.

Benedicto XI (1303-1304) Entre los hechos más relevantes de su pontificado, está la restauración de la paz con la corte francesa. Después de un breve pontificado de ocho meses, Benedicto murió repentinamente en Perusa, según se dice comiendo higos que le habían regalado. Se sospechó, no sin falta de razón, que su muerte repentina fue causada por envenenamiento, provocado por un agente de Guillermo de Nogaret. Benedicto XI fue Beatificado en el año 1773, como patrón de Europa.

Benedicto XII (1334-1342)

Benedicto XII (1334-1342) Jacques Fournier fue el tercero de los Papas de Aviñon, nacido en Saverdun, Tolosa (Francia). Muy joven ingresó en la orden Cisterciense, como monje en el monasterio de Boulbonne, hasta que se trasladó al monasterio de Fontfroide. Estudió en la Universidad de París donde recibió el doctorado en Teología. Fue nombrado cardenal por el Papa Juan XXII el 18 de Diciembre del año 1327. A la muerte del Papa el 4 de Diciembre del año 1334, la mayoría de los cardenales reunidos en cónclave se oponían al regreso a Roma, desde 1309 los Papas residían en Aviñón, por lo que exigieron al cardenal de Comminges, cuya elección se daba por segura, el compromiso de permanecer en la ciudad francesa. Su negativa provocó una inesperada búsqueda de candidatos. Durante la primera votación el 20 de Diciembre del año 1334, muchos electores, creyendo interpretar el sentir del cónclave, votaron por el desconocido Cardenal Fournier, quien a pesar de ser uno de los pocos hombres con méritos reales en el colegio, era poco probable por ser de origen oscuro, débil de salud y desconocido. A pesar de todo eso, asombró al cónclave al recibir los dos tercios de los votos que eran necesarios. El 8 de Enero del año 1335, fue entronizado como Benedicto XII.

Decidido a restablecer el papado en Roma, Benedicto inició su reinado ordenando la restauración de la basílica de San Pedro y la de Letrán. Estaba dispuesto a aceptar la petición de una comisión de romanos solicitando su regreso, pero los cardenales le hicieron ver la dificultad de vivir en una Italia fraccionada. Pero su delicada salud le hizo permanecer en Aviñon, donde en 1339 comenzó la construcción de un sólido castillo papal que todavía existe.

La principal preocupación de Benedicto fue terminar con los abusos. Inmediatamente después de su elección expulsó a los clérigos que no eran necesarios en Aviñon y amenazó con castigos muy fuertes a los que no obedecieran la ley de residencia. Anuló las escandalosas “expectativas” concedidas por su predecesor y prohibió la concesión de encomiendas. Atacó vigorosamente la codicia por las ganancias entre los eclesiásticos; reguló los impuestos a pagar por los documentos extendidos por la oficina papal; hizo que las visitas episcopales no fueran más una opresión financiera para los clérigos.

La reforma monástica en fue uno de sus pilares. Siendo él mismo un cisterciense, soñó con revivir el primitivo fervor en los monasterios, así como la devoción al estudio. Algunas constituciones papales relacionadas a los monasterios, así como sus visitas a los mismos atestiguan su interés por el renacimiento de los monasterios.

Su labor terminó con la proclamación de la bula “Benedictus Deus”. Celoso también por la preservación de la fé, estimuló a los obispos a estar vigilantes en la represión de la herejía, urgiéndoles en el uso de la inquisición como remedio preventivo.

En cuanto a los asuntos puramente eclesiásticos, el pontificado de Benedicto se puede considerar como enriquecedor de muchos bienes para la Iglesia. Piadoso, prudente y firme, se empeñó a conciencia en lograr satisfacer las necesidades de la Iglesia en un período critico.

En las relaciones políticas, sin embargo, no tubo éxito. Inexperto en política, tenía poca aptitud para la diplomacia, y un conocimiento escaso del hombre y de los asuntos del mundo. Las conflictivas motivaciones políticas lo confundieron. Aunque estaba decidido a actuar independientemente de Felipe VI de Francia, éste tuvo generalmente éxito en someter al Papa a su política. Esto ayudo a evitar el regreso a Roma.

Benedicto XII no se pudo escapar a las calumnias. Reformador, enemigo de la herejía, constructor del palacio papal en Aviñón, renuente aliado de Francia, y enemigo de Alemania, se ganó muchos enemigos que inspiraron apreciaciones anticatólicas de su carácter. Como ejemplo, las sátiras de Petrarca quien habiendo sido patrocinado y colmado de honores por Benedicto, estaba amargamente resentido al fracasar sus intentos de hacer regresar al Papa a Roma. Su obesidad, también estimuló las caricaturas y las críticas.

Benedicto XIII. El Papa Luna.

Benedicto XIII Papa de Aviñón durante el Cisma de Occidente (Illueca, Zaragoza, 1328 - Peñíscola, Castellón, 1422). Perteneciente a un noble linaje aragonés (los Luna), estudió en la Universidad de Montpellier y fue nombrado cardenal en 1375. Participó en el Cisma de Occidente, conflicto abierto por un Colegio cardenalicio de mayoría francesa que, aduciendo que la elección del italiano Urbano VI como papa se había realizado bajo presiones, eligió a otro papa, Clemente VII (1378). Detrás de esta rivalidad entre dos papas simultáneos, Urbano VI en Roma y Clemente VII en Aviñón, se escondía una sorda lucha entre franceses e italianos por el control de la Iglesia; y sobre todo una pugna por el poder en Europa, en plena Guerra de los Cien Años, entre Francia por un lado e Inglaterra y el Imperio por otro. Como hábil diplomático que era, el cardenal Luna se encargó de recabar el reconocimiento del papa de Aviñón por Castilla, Aragón, Navarra, Francia y Escocia, aunque fracasó en sus gestiones en Inglaterra, Irlanda, Flandes y Lieja.

Al morir Clemente VII, los cardenales de Aviñón eligieron a Luna para sucederle, con el nombre de Benedicto XIII (1394). Se negó entonces a seguir la via cesionis que antes había preconizado, consistente en la renuncia simultánea de ambos papas para que el Colegio cardenalicio eligiera a un tercero; su intransigencia le hizo entrar en conflicto con Francia, que le retiró su apoyo. Desvalido ante el ataque de Francia y la insurrección de la población de Aviñón, el papa Luna se refugió durante cinco años en la fortaleza de la ciudad hasta que acudieron a rescatarle tropas aragonesas (1403). Se mostró incapaz de llegar a un acuerdo con los sucesivos papas de Roma (Bonifacio IX, Inocencio VII y Gregorio XII), y resistió con el solo apoyo de los reyes españoles hasta que, en 1409, se impuso la via cesionis y, sin su participación, el Concilio de Pisa les depuso tanto a él como a Gregorio XII y eligió un nuevo papa, Alejandro V. Muerto éste en 1410, le sucedió Juan XXIII, quien convocó un nuevo Concilio en Constanza (1417) bajo la influencia del emperador alemán, Segismundo de Luxemburgo. Dicho Concilio decretó la unidad de la Iglesia, condenó la corrupción de costumbres en que había caído la corte papal en los últimos tiempos y trató de purificar la doctrina contra las abundantes herejías que estaban surgiendo; Gregorio XII y Juan XXIII renunciaron en favor del nuevo papa que eligió el Concilio, Martín V, pero no así Benedicto XIII, quien se negó a acudir a Constanza y trató de imponer sus condiciones. En consecuencia, el Concilio le declaró antipapa, cismático y hereje. Castilla, Navarra y Aragón, así como los pocos cardenales que le quedaban, reconocieron a Martín V como papa, poniendo fin al cisma. Martín V envió a España a un legado con la misión de envenenar a don Pedro Luna, pero no tuvo éxito. Don Pedro Luna murió a los 96 años en Peñíscola.

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Abr 23 2005

Los otros “Benedictos”. Primera parte.

El actual papa, Benedicto XVI, tuvo quince antecesores que llevaron su mismo nombre. Y la mayoría ejercieron su papado durante el medievo. Estas son sus biografías:

Benedicto I (575-579), consagrado el 2 de junio del 575 en pleno avance Lombardo sobre Roma. El hambre siguió a la devastación de los Lombardos, y por lo poco que se sabe de Benedicto en el Liber Pontificalis, se deduce que murió en medio de sus esfuerzos por vencer estas dificultades. Fue enterrado en el vestíbulo de la sacristía de la antigua basílica de San Pedro.

Benedicto II (684-685) consiguió que el emperador Constantino IV delegara en el exarca de Ravena el derecho que le asistía a ratificar a los papas. En el año 1964 fue canonizado por Pablo VI.

Benedicto III (855-858) su elección fue un tremendo problema, cuando esta se produjo unos emisarios fueron enviados a obtener la ratificación de la elección por el Emperador Lotario y Luis II. Pero los enviados traicionaron la confianza depositada en ellos y se dejaron influenciar a favor del ambicioso y excomulgado Cardenal Anastasio. La misión imperial trató de conciliar procurando que Anastasio fuera aceptado por la Iglesia Romana. Benedicto fue insultado y tomado prisionero. La mayoría del clero y del pueblo, sin embargo permanecieron fieles al Papa y la misión tubo que ceder. Benedicto fue consagrado solemnemente el 29 de septiembre o el 6 de octubre del año 855.

Recibió la visita del rey Anglosajón Ethelwulf, acompañado de su hijo Alfredo, y completo la restauración de la famosa Schola Anglorum, destruida por un incendio el año 847. Continuó la reparación de las iglesias de Roma dañadas por la invasión de los Sarracenos el año 846. Fue enterrado cerca de la puerta principal de San Pedro.

Benedicto IV (900-903) el principal hecho histórico de su reinado, es la coronación de Luis III el ciego emperador. Su pontificado transcurrió en un momento atroz y violento de la historia, los Húngaros en el norte, los Sarracenos en el sur, y Roma en plena corrupción política y social.

Benedicto XVI. Cardenal Ratzinger.

Benedicto V (964-966) las fechas de su pontificado se superponen con las de su predecesor, León VIII (963-65), y con las de su sucesor, Juan XIII (965-72). No obstante, Benedicto es considerado un papa legítimo. El poderoso emperador Otón I depuso por la fuerza al Papa Juan XII, y nombró en su lugar a alguien de su confianza, que tomó el nombre de León VIII. Pero a la primera oportunidad el pueblo expulsó a León VIII, y a la muerte del legítimo Papa, Juan XII, fue elegido el Cardenal-diácono Benedicto (conocido por su erudición como Grammaticus). Al recibir la noticia el Emperador Otón I marchó sobre Roma, arrestó a Benedicto, poniendo fin a su pontificado. Lo más probable es que Benedicto fuera obligado a abdicar por la fuerza. Después de reinstalar a León VIII, Otón abandonó Roma, llevándose a Benedicto como prisionero a Alemania, poniéndolo al cuidado de Adaldag, Arzobispo de Bremen-Hamburgo, quién lo trató con gran consideración, siendo reconocido como Papa legítimo por gran parte del clero alemán. Sus restos permanecieron en la catedral de Hamburgo, hasta que posteriormente fueron trasladados a Roma.

Benedicto VI (973-974) fue un pontificado breve y desafortunado. Poco se sabe de su labor excepto que confirmó los privilegios de algunas iglesias y monasterios. El hecho más relevante de su pontificado, es su trágico fin. Fue capturado y encerrado en el castillo de Santángelo por un grupo de la nobleza encabezado por Crescencio y por el antipapa* Bonifacio VII. Después de estar encerrado unos dos meses fue estrangulado por orden de Crescencio, para evitar que fuera liberado por Sicco quien había sido enviado a Roma por el emperador Otón II.

Benedicto VII (974-983) su autoridad fue cuestionada por el Bonifacio VII, a pesar de que el antipapa fue forzado a huir, sus seguidores continuaron la lucha, por lo que Benedicto se vio obligado a llamar a Otón II en su ayuda. Restablecido en el trono por el emperador se mostró deseoso de detener la marea de la Simoníaque estaba en su más alto nivel en la iglesia y favorecer el monacato, exponente de la cultura de aquellos tiempos, valiéndose del Concilio de Letrán (marzo de 981).

*Anti-Papa: Se llaman anti-papas en el catolicismo, a quienes se han atribuido el título de Papa en forma no canónica, cuando se hallaba vacante el cargo o en oposición al Papa. Se llamó así a quienes pretendieron ocupar la máxima investidura de la Iglesia Católica, usurpando o llegando dudosamente a ser Sumo Pontífice.

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Abr 19 2005

Papas, Cónclave y Edad Media

El papado, una institución que se ha perpetuado desde la antigüedad hasta nuestos dias, atesora una historia cargada de fe y de gloria, pero también de intrigas por el poder, conspiraciones, leyendas y revoluciones.

En la Edad Media, casi ningún Papa falleció de muerte natural y la mayoría sucumbió en guerras, envenenados, muertos de hambre en prisión o quemados vivos.

El papado enfrentó cismas y rebeliones, convocó concilios y cruzadas y se alió o se enfrentó a emperadores y reyes, razón por la cual algunos pontífices murieron en prisión, desterrados o martirizados, como Juan I, que gobernó de 523 a 526, Silverio (536-537) o Martín I (649-653).

El apogeo de la institución llegó con León I Magno (440-461), a quien los historiadores consideran el primer gran Papa, porque imprimió a la Iglesia un carácter disciplinario y doctrinal.

León I Magno evitó en 452 el saqueo de Roma por parte de Atila el rey de los Hunos, con quien se encontró en las afueras de la ciudad y le convenció de retirar su poderoso ejército.

Otro Pontífice de la antigüedad que dejó huella fue Gregorio I Magno (590-604), que convirtió a varios pueblos, reorganizó la liturgia de la Iglesia y repartió entre los más pobres la fortuna de su familia.

De ese período data el primer cambio de nombre de un Papa, el romano Mercurio, que por llamarse como un dios pagano adoptó el nombre de Juan II (533-535), práctica que sólo se hizo común siglos después.

León III (795-816) dio un carácter político a la Cátedra de San Pedro al coronar como emperador a Carlomagno, su protector, en la antigua basílica de San Pedro, la noche de Navidad del año 800.

En la Edad Media el papado vivió sus períodos más tenebrosos por las luchas por el poder, desatadas entre poderosas familias romanas.

El episodio más negro fue el llamado “sínodo del cadáver”, una conspiración de Esteban VI (896-897), quien mandó desenterrar el cadáver de uno de sus antecesores, el Papa Formoso (891-896), a quien vistió con los ornamentos pontificios y lo sometió a un juicio por desafiar a sus protectores, la siniestra familia Espoleto.

En la farsa, al cadáver de Formoso se le cortó la mano del juramento y luego sus restos fueron arrojados al río Tíber.

Indignados, los seguidores de Formoso depusieron meses después a Esteban VI, quien fue encarcelado y murió estrangulado.

Otros Papas de ese período, como Juan VIII (872-882), León V (903), Anastasio III (911-913) y Juan X (914-928) fueron asesinados en tramas en las que estuvieron involucradas poderosas e influyentes familias, como la del cónsul romano Teofilacto y su mujer Teodora.

En una época turbulenta en que los Papas eran depuestos, asesinados o forzados a renunciar, surgió Benedicto IX, de la influyente familia de los condes de Túsculo, que fue Papa en tres períodos entre 1032 y 1055, y de quien se dice que asumió el trono por primera vez a la edad de 12 años.

El florecimiento del Papado como institución comenzó en la Baja Edad Media, con Nicolás II (1058-1061), el primero en reservar la elección del pontífice exclusivamente a los cardenales. Además, se disponía que el nuevo Papa perteneciera a la Iglesia de Roma, salvo que no se encontrase ningún candidato digno de entre sus miembros. Se establecía Roma como el lugar idóneo para efectuar la elección, debiéndose buscar otro en circunstancias excepcionales.

Su obra fue continuada por Gregorio VII (1073-1085), quien llevó adelante una amplia reforma de la Iglesia, emitió el “Dictatus Papae“, según el cual el Papa es el obispo universal.

Si algunos Papas fueron víctimas de la violencia y las intrigas políticas, a otros simplemente les dio la espalda la suerte, como a Lucio II (1144-1145), quien murió tras recibir una pedrada en la cabeza mientras intentaba apaciguar unos disturbios en Roma.

Inocencio III (1198-1216) fue otro gigante que continuó con la reorganización de la Iglesia y durante su pontificado se convocó el IV Concilio de Letrán (1215), el primero verdaderamente universal.

Celestino V (1294), elegido por sus virtudes y contra su voluntad, no soportó las presiones y renunció meses después.

En los albores del Renacimiento el papado estuvo bajo el dominio de dos poderosas familias, los Borgia, de origen valenciano (Borja), y conocidos por su falta de escrúpulos, y los Medici, oriundos de Florencia, que también destacaron como mecenas de las artes y la cultura.

Calixto III (1455-1458) fue el primer Papa Borgia, y años después fue elegido su sobrino Rodrigo Borgia, que adoptó el nombre de Alejandro VI (1492-1503). Pese a sus habilidades políticas, Alejandro VI pasó a la historia por su vida disipada, de la cual nacieron varios hijos, entre ellos César y Lucrecia Borgia.

Antes de los Borgia gobernó Nicolás V (1447-1455), que inició la construcción de la actual Basílica de San Pedro y fundó la Biblioteca Vaticana, mientras que Sixto IV (1471-1484) mandó construir la monumental Capilla Sixtina, decorada por Miguel Angel.

Cerrando las puertas de Cónclave

El Conclave

Dado que el Papa es, a la vez, el Obispo de Roma, en un principio era elegido por aclamación del pueblo y clero de Roma. Y esto no debe extrañarnos; en el ritual vigente para la ordenación de los presbíteros, se conserva todavía, al menos teóricamente, la importancia del juicio del pueblo para llevar a cabo una ordenación.

Tal práctica entrañaba algunos problemas. Sucedía entonces que podía haber dos candidatos en torno a los cuales se dividieran el pueblo y el clero. Así sucedió cuando se enfrentaron dos candidatos, Cornelio y Novaciano y el clero y el pueblo de Roma, los electores, se dividieron en dos fracciones irreconciliables. Resultó vencedor Cornelio (251-253) y Novaciano fundó una secta que fue conocida como Los Cátaros.

El Concilio de Nicea en el año de 325 intentó reducir la importancia del pueblo y potenciar la de los clérigos y obispos vecinos.

A partir de Constantino y su famoso decreto de Milán (año 312), los emperadores intervinieron en la elección del Papa. Pero las elecciones no eran tranquilas aún con tal intervención. Es famoso el caso de Dámaso acaecido en el año 366. Se presentaron dos candidatos, Dámaso y Ursino y el pueblo y el clero de Roma se dividieron en dos fracciones. Se dice que los seguidores de Dámaso, que resultó el vencedor, atacaron a sus rivales cuando estaban reunidos en la iglesia de Santa María de Trastévere, prendiéndole fuego donde murieron, según se dice, 160 seguidores de Ursino. El dato es transmitido por historiadores cristianos y no cristianos. Dámaso fue Papa del 366-384. El caso se repitió en el año 418 cuando se presentaron Eulalio y Bonifacio; durante meses hubieron luchas callejeras hasta que el Emperador Honorio puso orden, apoyó a Bonifacio y exilió a Eulalio.

Otro ejemplo de ingerencia sucedió en el año 996. Otón III estaba de camino a Roma cuando murió Juan XV. Los romanos le pidieron que él mismo eligiera al Papa. Otón III contaba entonces 16 años, era profundamente religioso, había sido educado por los mejores maestros y soñaba con el esplendor del antiguo Imperio Romano. Designó como Papa a su pariente y capellán Bruno, que sólo tenía 24 años que tomó el nombre de Gregorio V. (996-999). A la muerte de éste, Otón III designó como pontífice a su maestro Gerberto, francés, Obispo de Reims y luego de Ravena, que tomó el nombre de Silvestre II (999-1003).

Existen otros casos anómalos que más bien caen en la leyenda, como aquel que asegura que una mujer ocupó en el siglo X el trono de San Pedro. La papisa Juana se hizo pasar por hombre y habría sido elegida como Juan VIII. Una versión dice que murió dando a luz en una procesión en la que la multitud la apedreó, encolerizada por la mentira.

La palabra “cónclave” (’cum clave’ en latín), que significa “con llave”, se remonta a la prolongada elección de Celestino IV en 1241, cuando los cardenales fueron encerrados en un palacio en ruinas por el noble romano Matteo Orsini.

Destinado a forzar una decisión en el tórrido calor de agosto, el encierro produjo la muerte de uno de los 10 cardenales confinados, quienes alcanzaron una decisión después de dos meses.

Los efectos del encierro eran tales que el mismo Celestino IV falleció sólo dos semanas después.

El sucesor de Juan Pablo II, Benedicto XVI, ha sido elegido en cuestión de horas. Pero en otra ocasión en el siglo XIII, pasaron tres años antes de que se pusieran de acuerdo para elegir a Gregorio X, en septiembre de 1271.

Después de dos años, la población local, presa del nerviosismo, se rebeló y le quitó el techo al palacio donde estaban reunidos los cardenales, supuestamente para permitir que se les uniera el Espíritu Santo. También les restringieron la comida.

Las condiciones eran tan duras que dos cardenales murieron y un tercero tuvo que irse por problemas de salud antes de que los restantes príncipes de la iglesia eligieran al Pontífice.

Gregorio X estaba determinado a poner punto final a ese procedimiento. El fue responsable de una decisión de 1274 que decía que en el futuro los cardenales serían encerrados en una sola habitación con un lavatorio en el palacio del papa fallecido en un plazo de 10 días después de su muerte.

Luego de tres días, si no se elegía ningún Papa, sólo les servirían un plato por el almuerzo y la cena, en lugar de dos.

Después de cinco días, sólo les darían pan, agua y un poco de vino hasta que eligieran un nuevo Papa.

Las estrictas medidas no durarían. Se necesitaron más de dos años de cónclaves intermitentes para que en 1294 se hiciera una de las elecciones de un papa más inusuales de la historia.

El punto muerto terminó cuando el cardenal Latino Malabranca dijo en un encuentro de cardenales que un ermitaño supuestamente santo, Pietro Del Morrone, había profetizado la retribución divina para los electores que durante tanto tiempo no habían logrado encontrar un Papa nuevo.

Los cardenales acordaron votar por el ermitaño y Morrone, un octogenario, se sobrepuso a la sorpresa decidiendo que esa era la voluntad de Dios. Entró al pueblo de L’Aquila, en el centro de Italia, montado sobre un burro para ser entronizado como Celestino V.

Pero las grandes responsabilidades del oficio papal no se acomodaban al ex ermitaño y abdicó después de sólo siete meses.

Su última medida fue restaurar las reglas del cónclave de 1274, que incluían una estricta prohibición de las comunicaciones con los electores y que han sido el fundamento desde los primeros cónclaves hasta el presente.

Situada en el palacio del Vaticano, la Capilla Sixtina fue mandada construir en 1473 por el Papa Sixto IV, de ahí su nombre, al arquitecto Giovanni de Dolci, con unas dimensiones iguales a las del templo del rey Salomón (cuarenta metros de largo, 17 metros de ancho y 13 metros de altura).

Sin embargo, la fama de la Sixtina reside sobre todo en la colección de frescos que cubren las paredes, entre los que destacan los pintados por el maestro del Renacimiento italiano Miguel Angel Buonarroti, que eclipsó tanto al nombre del arquitecto, como el de otros prestigiosos pintores que decoraron los laterales de la misma.

Botticelli realizó en 1481 los frescos: “Las pruebas de Moisés”, “El castigo de los rebeldes” y “La tentación de Cristo” y junto a él Ghirlandaio pintó entre 1481 y 1482 “La Vocación de San Pedro y de San Andrés”.

En 1481 Il Perugino recibió el encargo de pintar una serie de frescos, como “Cristo entregando las llaves a San Pedro”, considerada la mejor obra de su primera época.

El primer cónclave celebrado en la Capilla Sixtina tuvo lugar en agosto de 1494, fue el último del siglo XV y de él salió elegido Papa Rodrigo Borgia, que tomó como nombre Alejandro VI.

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Abr 18 2005

Cursos de verano en la Uned de Avila

El centro asociado de la Uned en Ávila acogerá la celebración de unos 30 cursos de verano. Se celebrarán del 4 al 29 de julio de este año e irán destinados a todo tipo de personas interesadas, ya que abarcarán diversas materias.

Respecto a la materia que nos interesa, la Historia Medieval, está anunciado el curso Creencias en la Edad Media: verdad y herejía.

Para consultar el calendario completo de cursos aquí.
Para inscribirse en los cursos aquí.

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