Archive for Agosto, 2005

Ago 30 2005

Valencia musulmana

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Una cata arqueológica ha descubierto muros cristianos y árabes junto a un canal de desagüe romano. El solar abierto está situado junto al Palacio de Cerveró en Valencia, donde se encontraron en julio de este año unos baños públicos medievales. Los técnicos desconocen por el momento las posibles conexiones entre ambos hallazgos.

Una nueva porción de subsuelo de la ciudad vuelve a sacar a la luz recuerdos del pasado en forma de antiguas construcciones. Esta vez se trata de una excavación de 100 metros cuadrados ubicada en el número 26 de la calle Serranos, trecho paralelo a la calle Náquera y la plaza Cisneros, donde se encuentra el Palacio de Cerveró. Bajo este inmueble se hallaron a principios de verano unos baños públicos cristianos, los de Bernat Sanou.

Palau Cerveró. Valencia

Los técnicos llevan escavando en esta parte de la calle Serranos, donde está prevista la construcción de una finca con garaje, alrededor de mes y medio. Durante este tiempo han perforado la tierra hasta los 2,30 metros de profundidad, según afirmaron fuentes de la prospección.

Los arqueólogos han descubierto en este lugar muros medievales (siglos XIV-XV) y musulmanes (siglos IX al XIII). Los primeros están construidos con encofrado, mientras que los segundos son de mampostería (obra hecha con piedras sin labrar colocadas y ajustadas unas con otras sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños). Junto a estos cimientos cristianos y árabes surgió un canal de desagüe romano.

“Cuando acabemos la obra veremos si los muros cristianos formaban parte de los baños de al lado (del Palacio de Cerveró)”, aseguraron los arqueólogos. Todavía quedan quince días de investigaciones sobre el terreno, donde se han encontrado cerámica de diversos momentos históricos.

Los baños medievales aparecidos en dicho palacio están datados en el siglo XIV, cuando Jaume II concedió a Bernat Sanou, funcionario de la corona, los derechos para construir las instalaciones termales.

El balneario público se encontraba dentro de la muralla cristiana en un lugar privilegiado. Esto favoreció la asistencia a los servicios relajantes y de depuración de personalidades de alta clase. Los baños permanecieron abiertos hasta principios del siglo XVII (1619), cuando un incendio devastó las estancias.

En 1646, Ximén Pérez Bou alquiló al caballero Francisco Viciedo una casa situada en la parroquia de San Lorenzo, junto a estos baños y enfrente del convento de Portaceli. En los documentos de una de las obras que se llevaron a cabo en 1794 en este lugar se encontraron fragmentos de termas antiguas, pilas y cañones de bronce para la conducción de las aguas.

El Palacio de Cerveró se está sometiendo en la actualidad a un proceso de rehabilitación que concluirá a finales de 2006, cuando se convertirá en el Museo de las Ciencias Médicas y el Instituto de Investigación de la Historia de la Medicina. Entre sus estancias reservará una parte para explicar la estructura de los baños con imágenes virtuales, vídeos y dibujos de lo hallado.

Los técnicos que trabajan en el solar de la calle Serranos desconocen todavía si algunos de los restos hallados pueden pertenecer a las estructuras descubiertas anteriormente en el palacio. Todavía queda un proceso de estudio de las piedras halladas y las cerámicas para determinar su valor exacto.

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Ago 30 2005

El rescate de la música

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El Archivo Histórico Provincial de Asturias ha rescatado una colección de 66 carpetas de música medieval de los siglos XII a XIV que permanecían ignoradas bajo una pátina de suciedad y se habían usado como forro de libros de protocolos notariales de los siglos XVI y XVII.

El conjunto salvado del olvido se ha convertido en el fondo más antiguo del archivo. Pasó siglos sirviendo de encuadernación a papeles notariales de Oviedo. Fue en la década de los 80 cuando un investigador reparó en que, bajo la pátina de polvo de las cubiertas de los libros de actas que estudiaba se podían observar unas notas musicales. Hasta el año 2000 no hubo presupuesto para resanar este grupo de códices, pero la actual directora del archivo, acaba de completar la restauración, y ahora se dispone a hacer lo mismo con otro conjunto parecido encontrado en el archivo del monasterio de Corias, recientemente llegado al de Oviedo.

Fueron las monjas benedictinas de San Pelayo las que realizaron la restauración. Sacaron las guardas de las actas, las lavaron, hicieron un análisis de la tinta y la protegieron con fijador.

A partir del siglo XII, la Iglesia cambio el rito. Pasó de cantar la liturgia en latín, al castellano. Todos los libros litúrgicos que se utilizaban para la Misa en los conventos y abadías quedaron en desuso, pero eran muy valiosos, porque estaban hechos en pergamino y, en vez de tirarlos, los clérigos los vendieron a guarnicioneros que los convirtieron en cinturones, bolsos o zapatos, y el resto, en el siglo XVI, lo vendieron a ciertos notarios de Oviedo que querían encuadernar sus conjuntos de protocolos. Cuatrocientos años después llegaron al Archivo Provincial de Oviedo.

Gracias a los notarios, dice la directora del Archivo, “se salvó un conjunto importante de música medieval asturiana”.

Todo el conjunto está compuesto por códices litúrgicos musicales y su interés es histórico, documental y también artístico porque están hechos a mano y son de una gran belleza. Es el trabajo realizado por los amanuenses que trabajan en los scriptorium de los monasterios copiando obras escritas. Están hechos con tinta de carbono y plumas. Las notas son de música gregoriana (neumas). Las capitulares están decoradas para darle belleza al códice con colores púrpuras puros, añiles, amarillos y verdes.

Eran libros de grandes dimensiones que se colocaban sobre un atril central para que los vieran todos los monjes desde el coro. Es música para misas, rezos comunitarios y otros oficios. Se salvaron 66 carpetas. En cada una hay un documento que suele tener texto por el anverso y por el reverso.

Muchos de los textos y partituras rescatados de los protocolos de Oviedo se conocían gracias a los repertorios de música medieval.

Los códices antiguos hallados en Asturias están escritos con letra carolina en el caso de los de los siglos XII y XIII, y con gótica, los del XIV. “Se trata de un conjunto fundamental para la musicología asturiana”, indica la directora del Archivo.

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Ago 22 2005

Ilusión por contar su historia

Miles de personas acudieron ayer a la localidad burgalesa de Atapuerca para disfrutar de un espectáculo en el que las batallas medievales y fraticidas tuvieron su protagonismo en los campos que rodean la localidad de Atapuerca.

Los vecinos de esta localidad y de otras cercanas se enfundaron en la piel de personajes históricos para encarnar la batalla que enfrentó en el año 1054 a los reyes y hermanos, García de Navarra y Fernando I de Castilla y que terminó con la vida del rey navarro y en la que se dirimieron diferencias territoriales. En la representación de esta batalla participaron unos doscientos vecinos de Agés, Olmos de Atapuerca y Atapuerca que han ido perfeccionando con el paso de los años sus formas de actuación así como los trajes con los que se transforman en ejércitos y señores medievales.

Los guerreros actuaron con túnicas de colores diferenciados, espadas, escudos y cotas de malla y participaron también más de una treintena de jinetes. Con la finalidad de que los asistentes escucharan cuanto aconteció, los protagonistas de la historia dispusieron de micrófonos inalámbricos que facilitaron a los espectadores, a través de una instalación de megafonía, los diálogos de la representación.

La Batalla de Atapuerca

Ésta es la décima edición de la representación de una batalla en la que participan vecinos de los tres pueblos. El lugar elegido es una campa detrás de la Iglesia del pueblo “más cómoda para el público que el lugar donde se realizaba hasta hace tres años” y en el que se encuentra un mástil conmemorativo de la batalla, asegura Isabel Torrientes, presidenta de la Asociación de amigos de Atapuerca.

Doscientos vecinos se convierten en actores aficionados “para nosotros es todo un orgullo, hemos conseguido que lo que empezó como un juego de niños se haya convertido en un reclamo turístico para la comarca”, asegura Isabel Torrientes presidenta de la asociación de Amigos de Atapuerca. Isabel está presente en la Batalla de Atapuerca desde que tenía “diez o doce años”, cuando hacía teatro con un grupo de amigos. A ellos se les sumó gente y ahora son los vecinos de tres pueblos, desde niños de nueve años que hacen el papel de hijos de campesinos, los implicados en la representación de este hecho histórico que relata luchas territoriales entre dos hermanos, reyes de Navarra y Castilla, amores y desamores.

La Batalla de Atapuerca no es la única vuelta al medievo que han hecho estos vecinos durante el fin de semana, un mercado y una cena medieval han completado unos días que han utilizado estos vecinos para recordar un acontecimiento que puso Atapuerca en el mapa de la historia.

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Ago 22 2005

“El turno del escriba” Premio Alfaguara 2005

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Las escritoras argentinas Graciela Montes y Ema Wolf han sido galardonadas con el Premio Alfaguara de Novela 2005 por su obra El turno del escriba. El jurado ha considerado que la novela “es la recreación de una época fascinante de la humanidad, la de los descubrimientos y la atracción por lo desconocido, que trasciende el marco histórico para convertir su escritura deslumbrante en un acto de libertad. Los personajes centrales son el escriba Rustichello y el viajero Marco Polo, que coinciden en la cárcel en la Génova del siglo XIII. La novela transforma el espacio cerrado del calabozo en un arca donde caben el mundo real y el de los sueños”

“Siempre nos hemos sentido trabajadoras, personas de un oficio, artesanas de nuestro trabajo y eso es algo que quisimos marcar mucho no sólo en la figura de Rustichello, sino en todo el ambiente que va rodeando la novela en la ciudad de Génova”, dijo Montes.

“Si hubiésemos sido escritoras todavía con el fantasma romántico del escritor iluminado al que no hay que perturbar porque tiene en su cabeza una idea luminosa y la palabra absoluta, que nunca será cuestionada, no habríamos podido escribir esta novela”, subrayó.

Los cinco años de trabajo que les llevó escribir la obra dan fe de esa afirmación, además del hecho de que ambas escritoras tuvieron que escarbar laboriosamente en el mundo de la Edad Media porque les era casi desconocido.

“Esto también es una toma de postura literaria, porque el escritor no escribe desde lo mucho que sabe, sino desde lo que no sabe, desde la ausencia y el vacío. Se escribe para llenar el vacío”, manifestó Montes.

Comentó que lo más apasionante de hacer la novela fue centrarse en el hecho de que Rustichello de Pisa no era un escritor avezado, sino un copista de manuscritos y traductor de novelas de caballería por encargo, algo como “un sirviente de Palacio”.

Sin embargo, la llegada de “un explorador portentoso como Marco Polo” a la misma celda le da la única oportunidad de su vida de convertirse en un escritor contando la historia de los viajes de su compañero.

Por esto, según Montes, El turno del escriba es una novela con “miradas especulares, de muchos espejos”, porque relata la escritura de Rustichello, mientras las autoras, a cuatro manos, van haciendo su propia obra.

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