Leemos con interes una noticia que bien podría ser el principio de una película o un buen documental. Daniel Pérez Paracuellos, comenzó a estudiar historia a los 31 años, licenciatura que ya ha terminado, pero además entre las 7 y las 15 horas es policía local en Borja. Donde su interés por la historia medieval acabó guiando sus pasos hasta el archivo de la colegiata de Santa María, donde el archivero le mostró un manuscrito que enseguida captó su interés. Se trataba de un simple folio, que obviamente pertenecía a una obra más amplia y que, por tanto, era un fragmento de un libro mayor. Pero la escritura era antigua, muy antigua, y Daniel Pérez empezó a estudiar el pergamino.
El manuscrito es un folio de 315 por 220 milímetros, escrito en latín por las dos caras en tinta negra, con algunas iniciales en negro y rojo, y rúbrica en rojo.
El texto se encuentra en escritura visigótica redonda minúscula, un tipo de escritura, y aquí viene lo sorprendente, que los especialistas fechan en el siglo IX o principios del X. Es decir, se trata del manuscrito más antiguo conservado en Aragón.
El códice ha sido bautizado como Codex Bursaonensis y ha contado con la supervisión de María de los Desamparados Cabanes, profesora de la Universidad de Zaragoza.
Lamentablemente, se trata de un folio extraído, como atestigua uno de sus márgenes, de un libro u obra de mayor envergadura. Pero, pese a tratarse de un texto incompleto, Daniel Pérez ha conseguido desentrañar su pertenencia: un Liber Sermonum o Libro de Sermones del siglo IX o principios del X, utilizado para la litúrgica hispánica. Una cara completa y tres cuartas partes de la otra son, a falta de las palabras iniciales, la Homiliae XLVII, In natale ecclesiae, atribuida según las fuentes históricas a Eusebius Gallicanus, a San Agustín de Hipona o a Máximo.
El hallazgo fue presentado el viernes en Borja y Daniel Pérez publicará un artículo en la revista del Centro de Estudios Borjanos donde detallará su investigación.
No se sabe ni cómo ni cuándo llegó el manuscrito a la colegiata de Santa María de Borja pero, si se parte de la hipótesis de que siempre ha estado allí, los historiadores se encontrarían con la confirmación de que existió una comunidad mozárabe en la ciudad durante la dominación musulmana.
Suerte a Daniel Pérez, el historiador y policía, en sus investigaciones.
Desde la Fundación Santa María de Albarracín nos llega esta interesante propuesta, bajo el título de “Ars Fluentis: Music exchanges of the Medieval Europe musical sources and repertories, 1200-1400” se desarrolará este seminario entre los días 27 al 29 de noviembre en Albarracín. Nos cuentan que:
En su tercera edición presenta como eje de su propuesta el concepto de flujo. Si la música stricto senso es conceptualmente antagónica a todo aquello que nos induzca pensar en un proceso estático, no lo es menos en sus manifestaciones tangibles, tanto el manuscrito como el repertorio en su sentido más amplio. Muchos han sido los estudios sobre música antigua que han hecho alusión a países, compositores y escuelas, si bien los más recientes estudios han puesto en evidencia la necesidad de relacionar todas estas investigaciones, sacando a la luz el estudio del intercambio de la cultura musical del medioevo a través de la copia y envío de repertorio y tratadística, proceso en el cual tanto la fuente en particular como el repertorio en general, reflejará modificaciones e influencias en su transmisión y por ende, en su interpretación.
Todo ello se tratará de manera muy minuciosa a través de distintas clases magistrales impartidas por profesores de reconocido prestigio internacional, se acompaña también con el estudio y práctica de algunas composiciones.
Leo en prensa que van a llevar a cabo la rehabilitación y el rescate de dos murallas de época medieval. Una en León y otra en Santiago.
En León se inician las obras para el arreglo de la muralla que defendió el campamento de la Legio VII Gemina y así remediar el lamentable estado al que ha llegado esta obra defensiva. Que sufrió un deterioro importante debido a Almanzor que en el año 994 dejó en pie una sola torre, para que la posteridad contemplara como había destruido la capital cristiana.
La fase de obras que ahora empiezan tienen un atractivo especial porque implica la demolición de uno de los edificios adyacentes que taponan la vista del monumento romano, con lo que se va consiguiendo poco a poco sacar a la luz esa muralla construida entre el siglo III y IV de nuestra Era.
En cambio en Santiago se van a dar los primeros pasos para rescatar los vestigios de la muralla medieval, fruto de un hallazgo casual en una vivienda particular. Descubrimiento que ha abierto las puertas al pasado. Poco queda en pie del sistema defensivo de la Compostela del siglo X. Tenía un perímetro de dos kilómetros y, originalmente, se accedía por siete puertas que perduran en el callejero actual.
Y es que el pasado medieval está mucho más cerca de lo que pensamos…
La relación entre el cine y la Edad Media viene de lejos y es fructífera. Desde las clásicas películas en Technicolor, de caballeros con peluca y damas espléndidamente peinadas y vestidas; hasta un visión medieval más “realista”, sucia y dura.
Por eso hoy medievalum, pone en marcha una serie de artículos en los que ir comentando toda esta colección de películas y así unir dos de mis pasiones, el cine y la Edad Media.
Todos inventaron su Edad Media, desde las coloridas películas de Errol Flynn o Burt Lancaster, hasta las más oscuras como Los señores del acero de Paul Verhoeven. Así las películas sobre la Alta Edad Media presentan una imagen más amable y positiva sobre el periodo medieval y las de la Baja Edad Media, en cambio, se presenta una visión más “realista” y sucia. En ambos casos es una imagen inventada.
Pero vamos al grano, empezamos por un clásico entre los clásicos, pónganse cómodos, preparen las palomitas, se apaga la luz comienza El halcón y la flecha.
Reparto: Burt Lancaster, Virginia Mayo, Robert Douglas, Aline MacMahon, Frank Allenby, Nick Cravat, Lynn Baggett, Gordon Gebert, Norman Lloyd, Victor Kilian.
Productora: Warner Bros. Pictures.
Sinopsis: Situada en el siglo XII cuenta la historia de Dardo Bartoli (Burt Lancaster), un formidable arquero y cazador que cuida de su hijo en las montañas en la Lombardía ocupada por las tropas de Federico Barbarroja. Abandonado por su ambiciosa esposa, quién corrió a los brazos del Conde Ulrich, apodado “El Halcón”, representante en la zona del emperador germánico, Dardo ha enseñado a su hijo Rudi el valor de la independencia y la libertad, sin abrazar causa alguna. La vida de Dardo es simple: caza en las montañas, derriba a los halcones del conde que amenazan a los pájaros del bosque, y de vez en cuando baja al pueblo para beber con los campesinos, visitar a su amigo de la infancia Piccolo o hacer el amor a alguna de sus muchas admiradoras. A pesar de la insistencia de notables del lugar como Papá Pietro, Dardo se niega a abrazar la causa de la liberación lombarda.
Todo cambiará cuando tras la enésima provocación de Dardo, el Conde Ulrich se lleve a su hijo al castillo. Comenzará entonces una constante lucha de Dardo para recuperar a Rudi, lo que le irá involucrando cada vez más en el ansia de libertad lombarda. Así Dardo secuestrará a la sobrina de Ulrich, Anne (Virginia Mayo), para pedir un intercambio de rehenes. La bella Anne, a quien su tío quería casar con el arruinado aristócrata local el marqués Alessandro. Y hasta aquí podemos contar…
Comentario: “Hoy ponen una de las que te gustan”, me solía avisar mi abuela, aquellos sábados de infancia, televisión y juegos. En uno de esos vi por primera vez El halcón y la flecha, como no quedar maravillado, esta llena de aventura, energía y jovialidad. Tiene todos los ingredientes de una buena película de aventuras ubicada en época medieval, el enfrentamiento entre el bien y el mal, el héroe humano, el villano despiadado, los vasallos “cabreados”, la guapa antipática que se hace simpática. Una historia sencilla, de las de siempre, contada magistralmente salpicada con toques de humor. Repleta de espectaculares acrobacias circenses protagonizadas por Burt Lancaster y su compañero Nick Cravat y una excelente banda sonora.
En un mundo/cine tan tecnificado creo todavía queda sitio para historias y películas como esta, para pasar un buen rato y disfrutar como cuando de niño mi abuela me decía “hoy ponen una de las que te gustan”.