Archive for 2007

dic 27 2007

“Los pilares de la tierra” segunda parte

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Acompañada de una campaña de promoción sin precedentes, la continuación de la novela Los pilares de la tierra, Un mundo sin fin (Plaza y Janés / Edicions 62) llegará mañana a todas las librerías españolas pisando fuerte, muy segura del impacto que espera producir.

Como siempre, tratándose de Ken Follett (Gales, 1948), plusmarquista superventas, los números son fundamentales para hacerse una idea del fenómeno. La novela en castellano tiene una tirada inicial de 525.000 ejemplares que los editores esperan ver agotada en tan solo dos meses, mientras que la versión catalana lanzará 40.000 ejemplares con el incentivo de que los 2.000 primeros tendrán la dedicatoria autógrafa del autor en catalán. El lanzamiento cuenta con más de 2.000 puntos de venta en toda España y algunos de ellos abrirán por la noche a fin de abastecer la demanda de los más impacientes.

Ese será el caso de muchas de las librerías de Vitoria, en cuya catedral se ha inspirado el autor para la composición de la obra. Follett, en justa correspondencia, ha elegido la capital alavesa para hacer la promoción de la novela, dictar una conferencia el próximo 10 de enero en el Teatro Principal de la ciudad y dejarse la muñeca hecha cisco de tanto firmar ejemplares. El baño de multitudes tendrá su guinda con el descubrimiento de una escultura dedicada al escritor en la plaza de las Brullerías, al lado mismo de la catedral.

“Un mundo sin fin” - Ken Follett (2007)

Nunca a un ateo confeso una iglesia le ha proporcionado tantas alegrías. Y es que al escritor galés la historia de la construcción de una catedral en tiempos medievales, la superventas Los pilares de la tierra, le catapultó al estrellato de los más leídos en progresión creciente desde 1989, abrió camino a nuevas modas y propició discípulos. En España, el más reciente es La catedral del mar, de Ildefonso Falcones, que supo adaptar la fórmula al barrio de la Ribera.

Datos estadísticos: en España uno de cada ocho personas ha comprado Los pilares de la tierra, que supuso un antes y un después en el concepto superventas, y en todo el mundo uno de cada 66 habitantes la ha adquirido. Son cifras que quizá no están en sintonía con la más elaborada literatura pero sí con su incuestionable capacidad de atrapar a un público amplio y sin un perfil muy definido.

El nuevo libro aparece en un momento delicado para el autor, que ha tenido que sortear desencuentros con sus lectores en sus últimos trabajos (desencuentros con unas ventas por las que otros autores se darían con un canto en los dientes). Pese a que el nuevo libro se publicita ya desde su portada como la continuación de Los pilares de la tierra, no se trata de eso en sentido estricto.

El único elemento que permanece entre ambas novelas es la catedral de la imaginaria ciudad de Kingsbridge. El propio autor lo ha explicado así: “Durante muchos años me pedían que escribiera la continuación pero yo me resistía a ello porque no quería escribir otro libro sobre el mismo tema. Por eso he situado esta historia dos siglos más tarde y he hecho que los protagonistas sean descendientes de los de Los pilares de la tierra“.

Amores apasionados y contrariados, ambiciones de poder y venganzas sazonan las más de 1.000 páginas de la acción. Ahora solo falta que supere la prueba de fuego de su aceptación entre su masa de lectores.

Ficha técnica:
Un mundo sin fin
Autor: Ken Follett
Sello editorial: PLAZA & JANÉS
Tema: Narrativa Española
Colección: Exitos
ISBN: 978-84-01-33656-0
Código barras: 9788401336560
Formato: Tapa blanda
Medidas:164mm. x 241mm.
Año lanzamiento: 2007
Nº páginas: 1184
Precio: 29,9 €

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dic 24 2007

Mejor que la mediterránea

Según leemos en 20minutos.es y BBCmundo.com los hombres y mujeres de la Edad Media gozaban de un estilo de vida más saludable que sus descendientes actuales, aseguran médicos británicos.

Una dieta baja en grasas y rica en vegetales, acompañada de cerveza, era mucho mejor para el corazón que los alimentos procesados ricos en carbohidratos que comemos hoy en día.

Además, según el doctor Roger Henderson, aunque consumían más calorías diarias (unas 3,500), también las quemaban más rápidamente ya que trabajaban unas 12 horas diarias.

Después de examinar documentos de aquella época, Roger Henderson sugiere que las comidas medievales quizás incluso fueran mejores que la tan loada “dieta mediterránea” de la que gozaban los romanos.

En fin que como casi siempre cualquier época, o dieta, pasada fue mejor…

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dic 24 2007

Nativitas

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La Navidad (latín: Nativitas, nacimiento) es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés, conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron el calendario juliano, que reformó el Papa Gregorio XIII.

Aunque según muchos historiadores debería situarse entre abril y mayo, ya que tomando el relato de Lucas 2:8, los pastores se encontraban con los rebaños al aire libre y el cielo se encontraba despejado y lleno de estrellas. Pese a esto las Iglesias cristianas mantienen el 25 de diciembre como fecha convencional, puesto que en la primavera u otoño la Iglesia celebra la Pascua.

Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se relaciona con las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol.

“La adoración de los Reyes Magos” - Giotto (1304-1306)

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti o “Nacimiento del Sol invicto”. Asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo.

Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.

Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no figuraba entre las primeras fiestas celebradas antiguamente por la Iglesia. Ireneo y Tertuliano la omiten en su lista de fiestas; Orígenes, teniendo en cuenta quizá la deshonrosa Natalitia imperial, afirma que, en la Sagrada Escritura sólo los pecadores, nunca los santos, celebraban la fecha de su nacimiento; Arnobio incluso ridiculiza el “cumpleaños” de los dioses.

La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pachon (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

En el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha. Lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354.

La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data del 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia el 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, cuarenta días después del 6 de enero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes.

Si te ha interesado el tema puedes ampliar contenidos aquí.

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nov 30 2007

El Beato de Maius y la Morgan Library de Nueva York

La Morgan Library de Nueva York afirma que el códice del Beato de Maius que obra en su poder no procede del monasterio de San Miguel de Escalada.

Hace unos días la alcaldesa de Gradefes con apoyo de la Junta Vecinal de Escalada y de la Asociación de Amigos del Priorato, envió al museo neoyorquino una carta en la que solicitaba el préstamo temporal de dicho códice para que pudiera retornar al lugar en el que fue creado en el siglo X. También el director del Museo de León respalda la iniciativa del Ayuntamiento de Gradefes y, con el fin de facilitar el préstamo del códice, ha ofrecido las salas de este museo para albergar el beato y una exposición en torno al códice que salió en el siglo XV de León y acabó al otro lado del Atlántico.

El Beato de Maius

El conservador de los manuscritos medievales de la citada biblioteca neoyorquina, en respuesta a un correo electrónico enviado por El Diario de León para conocer la disponibilidad de la Morgan Library a prestar el Beato de Escalada, responde que este manuscrito procede en realidad de San Salvador de Tábara.

El conservador neoyorquino reconoce que ha recibido un fax de la alcaldesa de Gradefes pero explica que el manuscrito no está disponible ni lo estará en un futuro inmediato, ya que ha sido cedido para una exposición en Chicago y que después viajará a Baltimore.

Este especialista de la Morgan Library puntualiza que el monje “Maius no residió en Escalada y no realizó el manuscrito allí. Lo más probable es que lo hiciera en San Salvador de Tábara, donde murió y fue enterrado en el año 968″. También explica, para fundamentar su tesis de que el Beato de Maius no procede de Escalada, que recientes estudios de John Williams datan el códice en el año 945 y que la fecha del año 922, en que siempre se ha fijado la creación del códice leonés, “viene de la lectura de un párrafo dañado”.

Alejandro Valderas, ex concejal de Patrimonio de León y archivero de profesión, asegura que el Beato de Escalada posee anotaciones que coinciden con inscripciones únicas que hay en el monasterio. También el catedrático Vicente García Lobo ha estudiado a fondo las peculiaridades de este códice, que es hoy el testimonio más antiguo de un cambio en la tradición de los manuscritos del Apocalipsis en España. La alcaldesa de Gradefes argumenta que una de las miniaturas del códice es un precioso silvar, un árbol que siempre estuvo en Escalada.

El Beato de San Miguel de Escalada, que los norteamericanos denominan Beato Thompsoniano (en honor al coleccionista que se lo vendió a la Morgan Library), estuvo en el monasterio leonés al menos hasta el siglo XIV. Durante cuatro siglos el Beato de Escalada fue “de mano en mano”.

Un arzobispo lo regaló, también fue cambiado por un reloj de plata, vendido a un conde y subastado, hasta que en 1919 la Pierpont Morgan de Nueva York, a través de un intermediario, se lo compra al coleccionista Henry Yates Thompson.

O mucho nos equivocamos o será dificil que este códice emprenda el camino de retorno…

Imagenes: aquí, aquí y aquí

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nov 15 2007

¿El “verdadero” código Da Vinci?

No se trata de un argumento tomado de una novela de Dan Brown, pero “La última Cena” de Leonardo da Vinci de la que hablabamos hace unos días, oculta un código secreto. Según Giovanni Maria Pala (técnico informático), Leonardo Da Vinci dejó claves en su pintura para una composición musical de 40 segundos. Las notas estarían en los pedazos de pan y en las manos de los apóstoles.

Cada pedazo de pan en el cuadro representaría una nota que al ser combinados suenan “como un réquiem”, según cuenta Pala.

El director del museo Da Vinci de Toscana, Alessandro Vezzosi, dijo que la teoría es “plausible”.

Pala hizo su descubrimiento luego de dibujar un pentagrama sobre una imagen de la pintura.

Luego se dio cuenta que los panes junto con las manos de los apóstoles y de Jesús, equivalían a notas musicales.

El técnico italiano escribió un libro llamado La Musica Celata (La Música Escondida), en el que narra como las notas cobran sentido en la composición al ser leídas de derecha a izquierda.

Esto concuerda con la forma de escritura de Leonardo Da Vinci, que escribía sus textos con la técnica del “espejo”, es decir, al revés de la escritura normal.

La música escondida en la Última Cena

El resultado es un “himno a Dios” de 40 segundos, que de acuerdo a la descripción de Pala, es como “una banda sonora que enfatiza la Pasión de Jesús”.

Vezzosi dice que Da Vinci, conocido por sus pinturas, esculturas e invenciones, también era un músico.

“Siempre hay el riesgo de ver cosas que realmente no están allí, pero es cierto que los espacios (en la pintura) están divididos armónicamente”, dijo Vezzosi.

“Donde hay proporciones armónicas, se puede encontrar música”, concluyo.

Pues eso que ya tenemos otro código secreto…

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