Hace unas semanas pusimos en marcha un nuevo blog Tiempo y Quimera, para hablar de música, cómics, arte, cine, cultura en general y particular, de lo que acaba de salir o de lo que se publicó hace años, sobre todo de lo que nos gusta y emociona, aunque también publicaremos lo que no nos gusta.
La mente pensante del proyecto es mi amigo Efrén Calatrava, a él y a mi nos encantaría que nos visitarais, que participarais y por supuesto que os suscribierais.
El grupo musical que dirige Carles Magraner presentó su nuevo trabajo discográfico en el marco del Festival de Música Antigua que se celebra desde hace diez años con el nombre de Música, Història i Art. La edición de 2009 representa una efeméride especial puesto que junto al décimo aniversario del festival se conmemora el 550 aniversario de la muerte de Ausiàs March. Durante cuatro dias se desarrolló un interesante programa de actividades entorno a la música y la cultura en tiempos de este insigne poeta valenciano.
La presentación del libro-disco Fantasiant, música i poesia per a Ausiàs March que acaba de registrar Capella de Ministrers, editado con la coproducción del Ajuntament de Gandia y la colaboración de la Associació Cultural Comes, Universitat de València, Acadèmia Valenciana de la Llengua, el Institut Valencià de la Música y la Institució Alfons el Magnànim, inauguró el ciclo de actividades sobre Ausiàs March organizado por el Festival Música, Història i Art. La presentación corrió a cargo de Rafael Gil, vicerrector de cultura de la Universitat de València, Inmaculada Tomás, directora del Institut Valencià de la Música, Maricarmen Gómez, catedrática de Música Antigua de la Universitat Autónoma de Barcelona, Ferran Garcia-Oliver, profesor de Historia Medieval de la Universitat de València, Néstor Novell, catedrático del IES “Tirant lo Blanc” y representante del Ajuntament de Gandia, y Carles Magraner, director de Capella de Ministrers.
Fue uno de los pocos monarcas de su época (1221 – 1284) que sabía leer, educado en la cultura y con gran interés por el conocimiento. Alfonso X el Sabio fue hombre polifacético, rey de Castilla y León, pero también de la modernidad, por la amplitud de su cultura y el afán renovador de las leyes que dictó.
Y así nos lo presentan en la muestra que, en la sala San Esteban de Murcia y hasta el 31 de enero, reúne 250 piezas, la mayoría obras maestras del arte medieval hispano y europeo. Además es una ocasió única para contemplar juntas las Cantigas de Santa María, se tiene la certeza de que convivieron en la Capilla Real de la catedral de Sevilla, donde fue enterrado Alfonso X el Sabio en 1284. A partir de ese momento, cada una de ellas corrió una suerte distinta. Actualmente, dos se encuentran en el monasterio de El Escorial, otra en la Biblioteca Nacional y una cuarta en la Biblioteca de Florencia. Esta obra única, colectiva en la que se adivina la mano del monarca, se considera el repertorio musical europeo más importante de la lírica medieval.
Esta exposición es una ocasión inmejorable para entender la complejidad de la sociedad medieval de la península ibérica en el siglo XIII.
Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la exposición Europa fue camino. La peregrinación a Santiago en la Edad Media, la exposición llega en estos días a Alicante, donde permanecerá abierta hasta el 4 de septiembre. En el paseo de la Playa de San Juan está la carpa que acoge la exposiciones de la Fundación La Caixa que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Alicante. El público podrá visitar esta exposición de forma gratuita de martes a domingos y festivos, de 11 a 14 horas y de 18 a 23 horas.
La exposición se estructura en seis grandes apartados. Europa en la Edad Media combina cartografías de época con una animación por ordenador que describe el contexto histórico de las grandes peregrinaciones medievales. El segundo, explica la historia del Apóstol a través de tres episodios, el martirio, el traslado de los restos a Galicia (translatio) y el descubrimiento de la tumba (inventio), y reconstruye los escenarios en los que se forjó la tradición. El tercer apartado se abre con una galería de retratos de personajes (reyes, papas, obispos y militares) que contribuyeron a consolidar el Camino, presenta las imágenes del Apóstol como magíster, peregrino-apóstol y caballero, y muestra el morral, el bordón y la vieira, atributos de los peregrinos que acudían a Santiago de Compostela desde toda Europa.
Tras una primera parte dedicada a explicar los orígenes de la tradición, las últimas salas escenifican diversos aspectos de la vida cotidiana en el momento de mayor auge de las peregrinaciones, en el siglo XIII. Un camino de vida recrea un mercado medieval, un hospital y una antigua botica. El camino está dedicado a las infraestructuras (puentes, hospitales e iglesias) que garantizaban la rapidez y la seguridad del viaje. La exposición dedica un apartado a la primera catedral de Santiago, construida en estilo románico, con una réplica del interior y la reproducción del antiguo altar. Un audiovisual permite al visitante contemplar en su plenitud esta antigua catedral románica, en gran parte desaparecida. Para terminar, se sugiere la llegada a Finisterre, considerado en la Edad Media como el límite del mundo conocido.
Europa fue camino. La peregrinación a Santiago en la Edad Media combina diversos lenguajes expositivos. Junto a la reproducción de códices, mapas y objetos arqueológicos, el visitante encuentra reconstrucciones rigurosas de ambientes medievales, en los que los distintos elementos se combinan para ilustrar la vida en varias etapas del Camino, aproximarnos al trabajo de los canteros o descubrirnos el origen de la artesanía del azabache y la plata, que perviven hasta hoy. Una selección de textos históricos, religiosos y literarios, la ambientación musical y los efectos olfativos ayudan a introducir al espectador en la atmósfera de la época.
He de ser sincero no conocía la villa romana de “La Olmeda” y he quedado impresionado. Fue hace unos días, por casualidad, en un informativo daban la noticia de la reapertura, tras una profunda remodelación de El palacio de “La Olmeda”, una magnífica villa de la época bajoimperial situada al norte de Palencia.
El palacio constituye un ejemplo inmejorable de vivienda patricia en una época en que la crisis había empujado a las clases altas de la ciudad al campo. Son 4.000 metros cuadrados donde se distribuían más de 30 habitaciones, jardín, baños y pórtico, entre otros aposentos. En ese espacio habitaba, hacia el siglo IV d. C., un grupo familiar de cerca de 20 miembros, un dato que evidencia unas técnicas constructivas muy poco alejadas de las nuestras, además de la suntuosidad de una decoración en la que destacan sus valiosos mosaicos.
Los arquitectos han diseñado un moderno edificio con una cubierta espectacular. Desde una sala diáfana podemos admirar casi todo el palacio. y sus impresionantes mosaicos.
Descubierto, como casi siempre por casualidad, en 1968 y datado en torno a los años centrales del siglo IV. La mansión refleja el esplendor de la época y de la explotación, así como el refinado gusto de sus moradores. De planta cuadrangular y con patio interior, la villa nos sorprende por la asombrosa variedad de mosaicos llenos de colorido con figuras humanas, medallones, escenas de caza, de héroes como Aquiles, motivos florales… Destaca entre ellos el bello mosaico de la gran sala de recepciones con tres temas distintos que convierte a la Olmeda en uno de los más bellos y mejor conservados mosaicos del mundo, para la mayoría de los expertos se trata del más grandiosos mosaico policromado del mundo.
Junto a la villa se han hallado enterramientos que corresponden a la Edad de Hierro, bajo Imperio Romano y medievales, en los que se han encontrado numerosos testimonios de objetos de las distintas épocas como monedas, vidrios, terra sigillata hispánica, collares, bronces, sílex, depositados todos ellos en el Museo Arqueológico de la Saldaña.
Os dejo un video donde explican todo con más detalle