Esta producción relata una historia de amor entre una joven pareja de la actualidad. El argumento intenta reproducir, desde la ficción y en un ambiente radicalmente contemporáneo, la relación que el poeta valenciano mantuvo con su segunda mujer, Joana Escorna. De esta manera, Capella de Ministrers ha querido mostrar la vigencia actual de la poesía de Ausiàs March en una apuesta visual que fusiona disciplinas artísticas como la música y la poesía. El cortometraje además se incluirá dentro de un documental con el mismo nombre.
Otra prueba más que la música antigua está de actualidad y que es perfectamente compatible con lo contemporaneo.
Enhorabuena por la iniciativa, mientras esperamos el cortometraje, aquí va un pequeño avance.
Os dejo una lista con los 10 post de 2009 más leídos en Medievalum (según Google Analytics), así si no los leísteis cuando fueron publicados ahora teneis la oportunidad:
Hace unas semanas pusimos en marcha un nuevo blog Tiempo y Quimera, para hablar de música, cómics, arte, cine, cultura en general y particular, de lo que acaba de salir o de lo que se publicó hace años, sobre todo de lo que nos gusta y emociona, aunque también publicaremos lo que no nos gusta.
La mente pensante del proyecto es mi amigo Efrén Calatrava, a él y a mi nos encantaría que nos visitarais, que participarais y por supuesto que os suscribierais.
Reparto: Sean Connery, Audrey Hepburn, Robert Shaw, Richard Harris, Ian Holm, Nicol Williamson, Denholm Elliott, Kenneth Haigh, Ronnie Parker, Bill Maynard, Esmond Knight, Veronica Quilligan, Peter Butterworth, John Barrett, Kenneth Cranhan, Victoria Abril.
Productora: Columbia Pictures / Rastar Pictures.
Sinopsis:
Recreación de la leyenda de Robin Hood (Sean Connery) y Lady Marian (Audrey Hepburn). Han transcurrido veinte años desde que estos dos amantes se separaron y su situación actual es bastante distinta. Robin se ha mantenido como vasallo fiel del rey Ricardo Corazón de León (Richard Harris) a quien ha visto convertirse en un ser despiadado en las guerras que han emprendido juntos contra los infieles en Tierra Santa. A la muerte de Ricardo, Robin y John regresan a sus añorados bosques ingleses, para encontrarse de nuevo cara a cara con Marian, que en la ausencia de su amado ha decidido prescindir de cualquier amor terrenal y entregar su pasión a Dios, metiéndose a monja. Aún así, sigue siendo la misma mujer rebelde y luchadora, que se enfrenta a un sheriff de Nottingham (Robert Shaw) aburrido, hastiado de tener que entrenar a torpes y que vive añorando tiempos pasados, que encuentra en el regreso de Robin un verdadero reto a su nivel. Con el reencuentro de todos se reanuda la aventura y el romance.
Cartel:
Comentario:
Reintrerpretar una de las leyendas más conocidas de la historia, colocar de nuevo a sus protagonistas en el suelo, despojarles del mito, vestirlos con ropas mundanas y cubrirlos con una capa de mortalidad, no es una tarea sencilla y si además se hace bien, el resultado es magnífico.
El director Richar Lester se embarcó en la empresa de mostrar todo esto en pantalla con el personaje de Robin Hood y consiguió una de las películas más nostálgicas, románticas y emotivas que he visto, gracias, en gran medida, a dos actores inconmensurables, Sean Connery y Audrey Hepburn, dos leyendas del mundo del cine, que encajan en el papel como pocas veces he visto.
Vemos un Robin Hood envejecido y con más valor, honor y coraje que fuerza física. Los ropajes son harapos totalmente exentos de cualquier glamour y las batallas a espada no son elegantes y coreografiadas, sino sucias, polvorientas y crueles, a diferencia de las películas de inspiración medieval de los años 40, 50 o 60.
Lo único que se mantiene intacto es el amor entre Robin y Marian. Un amor intenso, pasional y eterno que conducirá la película hacia uno de los finales más bellos y dramáticos que ha construido el mundo del celuloide. Un último monólogo que Audrey Hepburn, con su clásica belleza serena, magnética, madura, le dedica a Sean Connery y que supone uno de los discursos más poéticos que se han escuchado en una sala de cine.
Próximo al wester, es un film lleno de pasión y nostálgia, con unos personajes anacrónicos, mayores y a la vez cansados de tanta guerra y tanta muerte injusta. Unos personajes a los que se les ha pasado su época y que tratan en vano de prolongar la estela de las glorias vividas.
Interesante la imagen del rey Ricardo, desmitificada respecto al monarca justo y bondadoso de las anteriores versiones del mito de Robin Hood, pero, a pesar ello, la lealtad de Robin hacia él no ha menguado lo más mínimo. Aún así no se trata de una desmitificación exenta de heroísmo. Al contrario, el enfrentamiento con el Sheriff de Nottingham cobra el carácter de una deuda pendiente y el trazo psicológico de este segundo personaje es más grato aquí de lo que era en las dos adaptaciones anteriores ya que revela una profunda admiración hacia la figura de Robin. Es como si ambos se hubiesen estado esperando durante esas dos décadas para retarse a un duelo final.
Igualmente ocurre con Marian, su reencuentro con Robin se enclava dentro de los límites del más puro romance otoñal, maduro. Es la historia de la recuperación de un amor entre dos personas cansadas de tanto sufrimiento y desolación como han visto. La pasión y el amor se renuevan, aunque, por su parte, Marian no está dispuesta a perder a Robin como le pasó 20 años antes.
El director combina todo esto con sensibilidad, pero sin caer en sensimentalismos. Pocas escenas de amor han traspasado la pantalla de una manera tan intensa como lo hace la secuencia final de este film. Por eso, transcurrido el tiempo, la película, goza de una excelente buena salud, repleta de humor e ironía inteligente.
Pues eso, que es una gozada (aunque la Edad Media no sale muy bien parada), uno se enamora, una vez más, de Audrey Hepburn y de la interpretación llena de sutilezas de Sean Connery. Juntos son insuperables, es un placer verlos.
Por todo esto os recomiendo que os acerquéis a Robin y Marian, que la disfrutéis, no os vais a arrepentir.
Último capítulo de la serie Érase una vez… el hombre hoy nos toca La guerra de los cien años. Arrancamos en torno a 1300, durante todo el siglo se fundarán universidades por toda europa. En los primeros años del siglo XIV los Papas huyen de Roma a Avignon.
La población europea aumentará, incluso se cuadriplicará, como consecuencia en 1315 el hambre y en 1348 la peste asolarán el viejo continente, perdiendo 25 illones de habitantes en 3 años.
En 1378 europa está dividida entre dos Papas, Urbano VI y Clemente VII. A la vez que aparecen los primeros reformadores de la Iglesia Católica, como son Jan Hus y John Wickliffe.
Carlos VII conquista Francia a los ingleses con la ayuda de Juana de Arco y es consagrado rey de Francia.