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Jun 20 2008

El conjunto paleocristiano de la Illa del Rei de Menorca

La Illa del Rei (en Google Maps) acogió en el siglo VI una parroquia cristiana que, además del edificio propiamente eclesiástico, albergaba un baptisterio y una necrópolis, además todos los elementos que servían de hábitat y de espacios para realizar actividades productivas. El islote acogió una comunidad formada por una decena de monjes y hasta una veintena de familias que habitaron las cuatro hectáreas del islote hace 1.500 años. Según una investigación de la Universidad de Barcelona, que participan en una campaña de excavaciones promovida por Amics de l’Illa de l’Hospital.

El edificio principal del complejo es la iglesia, de 18,5 metros por 11,5 metros, que se halla enclavada en la parte oriental del islote. Presenta una cabecera rectangular, tanto interior como exterior, orientada al este. A los lados norte y sur de la nave de la iglesia se sitúan dos ámbitos laterales longitudinales. La nave de la basílica y el ámbito norte estaban pavimentados con mosaico, mientras que en su extremo este se localiza el baptisterio, que dispone de una piscina circular revestida de mortero tanto interior como exteriormente y construida por encima del nivel del pavimento. En la cabecera se localiza una base del altar cuadrangular con cuatro marcas de tenantes y en el centro de la plataforma aparecen dos cavidades que se interpretan como relicarios. El pavimento de la iglesia se articula en tres grandes tapices con temáticas distintas y el diferente alzado de éstos, que van ascendiendo hacia el santuario. El tapiz más occidental del mosaico, con el nivel más bajo, constituiría el espacio para los fieles.

La Illa del Rei de Menorca

La campaña persigue levantar una nueva planimetría del yacimiento, consolidar los restos arquitectónicos y, por otra parte, clarificar la funcionalidad de los espacios anexados a la iglesia. Uno de los elementos constructivos más espectaculares y único en esta zona es el stibadium o comedor. Se trata de una habitación cuadrangular con una mesa central y a su alrededor una banqueta semicircular de mampostería, en la que los comensales estaban recostados sobre unos cojines rellenos de paja y hojas secas, como puede apreciarse en las pinturas de catacumbas y en escenas de caza en mosaicos.

Los investigadores subrayan el carácter marinero de la iglesia de la Illa del Rei, estratégicamente situada en la vertical de la bocana del puerto de Maó. En este sentido apuntan a una posible torre ubicada en la zona oriental del complejo, que tendría una doble utilidad como campanario y faro para guiar la entrada y salida de las embarcaciones.

El asentamiento de la Illa del Rei no es sólo un templo, sino una parroquia, concepto ya documentado en el siglo IV, que posibilita el bautismo y el entierro de sus fieles. Las construcciones existentes en la zona meridional de la iglesia reflejan la actividad productiva de los habitantes, con una serie de ámbitos dobles para estabular el ganado y guardar el grano. También aparecen dos depósitos, debidamente revestidos con opus signinum para almacenar productos agrarios o procedentes de la actividad pesquera.

Los estudios de la Universidad de Barcelona relacionan el mosaico de la Illa del Rei con el programa del emperador Justiniano de reforma de iglesias durante la ocupación bizantina. Por tanto, defienden que se trata de una iglesia y un conjunto planificado y construido en el siglo VI y que se abandonó en una fecha desconocida.

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May 07 2008

Los grafitis de los monjes medievales

Leo con interés una noticia publicada en el Diario de León,

Bajo este mármol, sepultado en Cristo, está Esteban, abad insigne, intachable en las costumbres, verdadero hombre del Señor, recto y severo en la vida, discreto, sabio, sobrio y paciente…

Estas palabras son parte de uno de los grafitis descubiertos en los muros de Santiago de Peñalba (León). La inscripción funeraria se conserva en una de las jambas de la puerta de acceso al cementerio desde la nave del templo y glosa la figura del abad que introdujo la regla benedictina en Peñalba.

Según informan en el periódico leonés ha sido a raiz de una investigación realizada por Milagros Guardia, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, patrocinada por la Fundación del Patrimonio donde se ha estudiado uno de los hallazgos más reveladores del monasterio altomedieval leonés de Santiago de Peñalba.

Santiago de Peñalba (León)

La profesora destaca que las inscripciones monumentales tenían en la Edad Media la función de dar a conocer actos y ceremonias fundamentales. Los más comunes eran la fecha y circunstancias de consagración de un edificio, la alabanza de su fundador o el recuerdo de las cualidades del difunto. La realización pasaba por distintas fases. Milagros Guardia subraya que la primera de ellas consistía en la redacción del texto en cursiva, a la que seguía su transcripción en letras capitales. A partir de este modelo, el incisor la trasladaba a la piedra, entendiera o no su significado. La investigadora añade que en ocasiones, y debido al analfabetismo del incisor se producían algunos errores.

En otras ocasiones estas inscripciones se realizaban simplemente por exhibicionismo reprimido o por la necesidad del autor de negar su anonimato, como simple expresión espontánea. Estos son los que, según la autora de la investigación, ofrecen la información más interesante, por cuanto que nos abren la puerta de la mentalidad de la época. Hay que incidir en el hecho de que los monjes dedicaban entre cuatro y ocho horas diarias a la oración. Y es precisamente en el coro, el espacio destinado al rezo, donde se han localizado la mayoría de los grafitos. Junto a los nombres propios, en muchos casos repetidos (Genadius, Martinus, Rodericus…), destacan también los signos complejos, como el nudo de Salomón que, según la profesora refiere a un universo de creencias ancestrales. Importantes resultan también los dibujos de figuras humanas o animales.

En los muros del coro, una serie abundante de animales de distinta especie se completa con dos de los tópicos del imaginario medieval las inquietantes parejas de sirena-pájaro y centauro. “Ambas figuras encarnan esencialmente el pecado de la lujuria y de un modo más amplio, el engaño herético y los placeres el mundo, incluyendo la música profana”, asegura la profesora.

Santiago de Peñalba (León)

La investigadora hace hincapié en el hecho de que en gran número de grafiti, la indumentaria de las figuras humanas está realizada al detalle, sobre todo en los casos de la vestimenta de los monjes: túnica, escapulario y capa con capucha. Otro detalle resaltado por Milagros Guardia es la reiteración de las figuras a caballo, que demuestra la importancia de las monturas, indispensables para los desplazamientos desde el monasterio a los núcleos habitados.

Realmente un estudio y un hallazgo interesantísimo que podremos completar gracias al próximo número de la revista Patrimonio, de la Fundación Patrimonio Artístico del Ministerio de Cultura.

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