Tag Archive 'navidad'

Dic 19 2008

Hoy comamos y bebamos que ya es Navidad

Con este fantástico villancico de Juan del Enzina, que sonaba a finales de la Edad Media, me gustaría desear a todos los lectores de medievalum una Feliz Navidad.


Hoy comamos y bevamos,
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.

Por honra de San Antruejo
parémonos hoy bien anchos.
Embutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo:
que costumbre es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra;
comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto,
Comamos, bevamos tanto
hasta que nos reventemos,
que mañana ayunaremos.

Beve Bras, más tu Beneito.
Beva Pedruelo y Lloriente,
Beve tú primeramente;
quitarnos has desse preito,
En bever bien me deleito:
daca, daca, beveremos,
que mañana ayunaremos.

Tomemos hoy gasajado,
que mañana vien la muerte;
bevamos, comamos, huerte,
vámonos carra el ganado.
No perderemos bocado,
que comiendo nos iremos,
y mañana ayunaremos.

Juan del Enzina (1494). Interpretado por Hespèrion XX bajo la dirección de Jordi Savall.

One response so far

Dic 10 2008

El origen medieval del Árbol de Navidad

Antes de la llegada de los primeros cristianos al norte de Europa, los habitantes de esas zonas celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol de hoja perenne en las fechas próximas a la navidad cristiana.

Representaba la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía el mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el Sol. Era también símbolo de la vida, por no perder en invierno su verde follaje cuando casi toda la naturaleza parece muerta. En algunas casas en los países nórdicos durante el invierto se cortaban algunas ramas y se le decoraba con pan, fruta y adornos brillantes para alegrar la vida de los habitantes de la casa mientras transcurría el invierno.

Se dice que el misionero británico San Bonifacio (siglo VII-VIII), comprendiendo que era imposible arrancar de raíz esta tradición pagana, la adoptó dándole un sentido cristiano, haciendo que el árbol adornado fuera también un símbolo del nacimiento de Cristo. Así según cuenta la tradición/leyenda San Bonifacio derribó el árbol que representaba a Yggdrasil, y en su lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano, las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador.

El primer árbol de Navidad del que hay constancia se puso en la Catedral de Estrasburgo en 1539. En el siglo XVII comenzaron a ponerse arbolitos en las casas de familia. En aquel tiempo se decoraban con manzanas, nueces, bolas de papel, etc. La costumbre del arbolito de Navidad se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones, llegó a América.

El origen medieval del Árbol de Navidad

One response so far

Ene 04 2008

¿Quiénes fueron los Reyes Magos?

Mañana por la noche llegarán los Reyes Magos, pero este intercambio de regalos en las fiestas navideñas no es una costumbre cristiana. Se trata de una costumbre pagana que fue absorbida por la Iglesia. Tampoco tiene sentido atribuir esta tradición al hecho bíblico de la entrega de regalos que hicieron los Reyes Magos al niño Jesús. ¿Qué curiosos personajes debieron ser estos Reyes Magos que observaron la Estrella de Belén?, ¿fueron Reyes?, ¿de donde venían?, ¿eran realmente tres?.

Si contamos con escasas pruebas en el caso de la Natividad, aún menos son las que se refieren a los Reyes Magos. No existe en la Biblia ninguna referencia que nos permita explicar con seguridad quiénes fueron estos misteriosos personajes.

De hecho, sólo en el Evangelio de San Mateo se cita a los Reyes Magos.

No hay nada más. La tradición y la secuela que han dejado los Reyes Magos parecen no tener otro lugar de partida más que este fragmento. Con esto en mente, la primera y más evidente conclusión que extraemos es el hecho de que no se menciona cuántos fueron ni mucho menos que fueran Reyes. Solamente se habla de sabios o magos.

El término mago procede del griego, magoi. Un magoi significa un matemático, astrónomo y astrólogo. Por entonces la Astrología y la Astronomía no estaban separadas, como hoy lo están, de manera que se creía que los designios humanos podían conocerse si se estudiaban cuidadosamente las estrellas. Si tomamos en cuenta esta traducción y las citas de Mateo podemos considerar a los Reyes Magos como hábiles observadores del cielo.

El título de monarcas no tiene base sostenible y procede de una cita del teólogo y abogado cartaginés Tertuliano basándose en el texto del Salmo Proverbio para Salomón.

Tertuliano afirmó que los magos debían ser Reyes que procedieran de Oriente y en los siglos siguientes la visión monárquica de estos magos se fue imponiendo hasta llegar a nuestros días.

Por otra parte el número de Reyes Magos tampoco se cita con exactitud. En distintas representaciones iconográficas realizadas en templos durante los siglos III y IV aparecen dos, tres y hasta cuatro magos. Otras fuentes cristianas (sirias y armenias) pensaron en doce Reyes al relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles. Los cristianos egipcios creían que eran sesenta. En el siglo tercero, el teólogo Orígenes indicó que los Reyes Magos eran tres. Al fin y al cabo son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra. En el sirio y apócrifo Evangelio de la Infancia se dice que eran tres hijos de Reyes y además adoradores del fuego y de las estrellas lo cual al menos nos deja con cierta confianza al entender que algo sabrían de Astronomía.

¿Y de donde venían?, tradicionalmente se considera que eran babilonios, entre otras cosas por algunos puntos en común con el pueblo judío y porque el resto de Israel estaba rodeado por el Imperio Romano. Pero, como en cualquier aspecto que se quiera abordar de estos temas, surgen contradicciones. Muchos investigadores los consideran originarios de Persia (actual Irán) partiendo de la base de que muchas leyendas que contiene hoy en día la Navidad proceden de costumbres anteriores al cristianismo. Por ejemplo los sacerdotes persas del siglo V y VI a.C. también le ofrecían a su dios (Ahura-Mazda) oro, incienso y mirra. No debe considerarse Persia una idea alocada ya que está al este de Israel, a unos 1800 kilómetros, el doble de la distancia que separa Jerusalén de Babilonia.

Algunas pinturas afianzan también esta posición. Una de las más famosas es la existente en un mosaico situado en la iglesia de San Apolinar el Nuevo, en Rávena (Italia). En ella encontramos a los tres reyes (obsérvese que no hay ningún rey de piel oscura) con una indumentaria persa compuesta por capa y gorros frigios, característicos por su punta inclinada hacia delante. Por cierto que también aquí aparecen por primera vez sus nombres, pero esto es otra historia…

Mosaico de San Apolinar Nuovo (Ravena)

8 responses so far

Dic 24 2007

Nativitas

Published by medievalum under Efemérides, Religión

La Navidad (latín: Nativitas, nacimiento) es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés, conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron el calendario juliano, que reformó el Papa Gregorio XIII.

Aunque según muchos historiadores debería situarse entre abril y mayo, ya que tomando el relato de Lucas 2:8, los pastores se encontraban con los rebaños al aire libre y el cielo se encontraba despejado y lleno de estrellas. Pese a esto las Iglesias cristianas mantienen el 25 de diciembre como fecha convencional, puesto que en la primavera u otoño la Iglesia celebra la Pascua.

Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se relaciona con las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol.

“La adoración de los Reyes Magos” - Giotto (1304-1306)

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti o “Nacimiento del Sol invicto”. Asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo.

Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.

Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no figuraba entre las primeras fiestas celebradas antiguamente por la Iglesia. Ireneo y Tertuliano la omiten en su lista de fiestas; Orígenes, teniendo en cuenta quizá la deshonrosa Natalitia imperial, afirma que, en la Sagrada Escritura sólo los pecadores, nunca los santos, celebraban la fecha de su nacimiento; Arnobio incluso ridiculiza el “cumpleaños” de los dioses.

La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pachon (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

En el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha. Lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354.

La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data del 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia el 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, cuarenta días después del 6 de enero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes.

Si te ha interesado el tema puedes ampliar contenidos aquí.

2 responses so far