Jul 02 2004
Nuria Masot se sumerge en la Barcelona medieval con “La sombra del templario”
Rocaeditorial sigue cumpliendo con su compromiso de publicar una novela histórica al mes con la aparición de “La sombra del templario” en el que Núria Masot nos introduce en la Barcelona medieval con unos personajes que recorren el barrio gótico de la capital catalana.
“La sombra del templario” se ubica en la Barcelona de 1265 y utiliza esta orden militar como excusa para enhebrar una aventura de espías. Un templario, Bernard Guils, viaja en un barco con destino a la capital catalana. Tras ser envenenado y antes de morir le dice a un judío que busque a uno de sus discípulos para entregarle unos papeles muy importantes. Estos pergaminos nunca llegan a manos de Guillem dando lugar a una trama entretejida con traiciones, escondrijos y espías que pretenden hacerse con los valiosos papeles. La encargada de entrelazar esta trama es Núria Masot. Nacida en Palma de Mallorca en 1949, procede del mundo del periodismo y del teatro. Masot reconoció haberse sentido siempre atraída por el mundo medieval de los siglos XII y XIII. “Me encanta la Barcelona de esa época, lo que sentían y lo que vivían sus habitantes”, dijo en la presentación de su novela ante los medios de comunicación.

Su pasión por la historia y su afición por los libros de aventuras la llevaron a crear esta obra. “He utilizado mucha bibliografía de los templarios en Cataluña y también material del archivo histórico de la ciudad”, explicó. A pesar de esta fidelidad histórica, Masot da rienda suelta a su imaginación para conformar una “novela de aventuras” como ella misma la define.
De todos los personajes sólo uno pertenece a la realidad. Se trata de un médico judío del s.XIII, Abraham Bar Hiyya, por el que Masot se sintió atraída “aunque no hay excesivos datos sobre él”. Masot introduce cada capítulo con una cita del mundo templario. “Son una serie de preguntas y de exigencias que deben cumplir para entrar en esta orden”, explicó.
Para no insuflar de demasiados tecnicismos la novela y acercarla al público, Masot utiliza un “lenguaje inteligible para el s.XXI” ya que reconoce que “sería bastante improbable que alguien comprara un libro escrito en provenzal antiguo”.
Tras la salida este mismo jueves al mercado de esta novela, Masot sigue involucrada en las siguientes novelas de la tetralogía que se desarrollan en el resto de provincias catalanas. Además, también está trabajando en un libro de relatos cortos, unidos por un mismo factor, el miedo.



