Los tesoros enterrados de la Catedral de Valencia

La excavación arqueológica que el cabildo de la Catedral de Valencia pretende realizar en el templo central de la Iglesia valenciana ha sido acogida con grandes expectativas por los investigadores, ya que la Seo ha sido hasta ahora un terreno vedado a este tipo de trabajos.

La Iglesia va a pedir autorización para una actuación arqueológica en el sótano del museo catedralicio de cara a su ampliación.

Las escasas experiencias previas se limitan a la intervención realizada en los años sesenta por Santiago Bru i Vidal en la reducida zona del fossaret y al más reciente descubrimiento (2003) del sarcófago gótico del sexto obispo de Valencia tras la conquista, Ramon de Gaston. Este hallazgo se produjo durante la prospección arqueológica para la construcción de dos nuevas tumbas para prelados en la capilla de San José. De esta manera, la información material sobre el subsuelo de la Catedral es escasa. Por tanto los “misterios” de la Seo aún están por ver. No obstante, la intervención que se plantea presenta algunas trabas e interrogantes a los expertos. Una de ellas, la reducida área de actuación, limitada al museo. Este además cuenta con un sótano, con lo que una parte del subsuelo ya ha sido vaciada. Por otra parte, está por ver si el cabildo busca el apoyo y las garantías de la Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento de Valenciana a la hora de encargar la dirección de los trabajos o prefiere actuar como una promotora inmobiliaria y contrata por su cuenta a una empresa de arqueología. Esta decisión puede influir en la intensidad de la excavación, que presenta a priori todas las posibilidades de sacar a la luz restos importantes. Uno de los edificios del que es fácil que se encuentren restos es la mezquita mayor de Valencia, levantada en el siglo VIII y sobre la que se construyó la Catedral tras la conquista cristiana (1238). El hallazgo sería de primera magnitud, puesto que no existe información material del importante edificio musulmán.

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No es probable, sin embargo, que aparezcan estructuras de la catedral visigoda (siglo VI), explicó el jefe del servicio arqueológico municipal, Albert Ribera, porque esta se ha localizado más al norte: entre la puerta románica (la de la Almoina) y el ábside de la actual Seo. Ribera sí que ve muy posible el hallazgo de elementos de otros edificios visigodos (el palacio episcopal es una posibilidad). Y “restos romanos de todas las épocas”. El arqueólogo responsable de la excavación en la plaza de la Almoina recordó que en los años 40 salieron a la luz materiales de una calle porticada de la etapa fundacional de la ciudad (siglo II antes de Cristo) durante unos trabajos en el palacio arzobispal, próximo a la zona donde se va a intervenir ahora. El antecedente del fossaret sirve además para tener claro que saldrán a la vista tumbas medievales, por la tradición cristiana antigua de enterrar junto a los templos.

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