abr 19 2005

Papas, Cónclave y Edad Media

El papado, una institución que se ha perpetuado desde la antigüedad hasta nuestos dias, atesora una historia cargada de fe y de gloria, pero también de intrigas por el poder, conspiraciones, leyendas y revoluciones.

En la Edad Media, casi ningún Papa falleció de muerte natural y la mayoría sucumbió en guerras, envenenados, muertos de hambre en prisión o quemados vivos.

El papado enfrentó cismas y rebeliones, convocó concilios y cruzadas y se alió o se enfrentó a emperadores y reyes, razón por la cual algunos pontífices murieron en prisión, desterrados o martirizados, como Juan I, que gobernó de 523 a 526, Silverio (536-537) o Martín I (649-653).

El apogeo de la institución llegó con León I Magno (440-461), a quien los historiadores consideran el primer gran Papa, porque imprimió a la Iglesia un carácter disciplinario y doctrinal.

León I Magno evitó en 452 el saqueo de Roma por parte de Atila el rey de los Hunos, con quien se encontró en las afueras de la ciudad y le convenció de retirar su poderoso ejército.

Otro Pontífice de la antigüedad que dejó huella fue Gregorio I Magno (590-604), que convirtió a varios pueblos, reorganizó la liturgia de la Iglesia y repartió entre los más pobres la fortuna de su familia.

De ese período data el primer cambio de nombre de un Papa, el romano Mercurio, que por llamarse como un dios pagano adoptó el nombre de Juan II (533-535), práctica que sólo se hizo común siglos después.

León III (795-816) dio un carácter político a la Cátedra de San Pedro al coronar como emperador a Carlomagno, su protector, en la antigua basílica de San Pedro, la noche de Navidad del año 800.

En la Edad Media el papado vivió sus períodos más tenebrosos por las luchas por el poder, desatadas entre poderosas familias romanas.

El episodio más negro fue el llamado “sínodo del cadáver”, una conspiración de Esteban VI (896-897), quien mandó desenterrar el cadáver de uno de sus antecesores, el Papa Formoso (891-896), a quien vistió con los ornamentos pontificios y lo sometió a un juicio por desafiar a sus protectores, la siniestra familia Espoleto.

En la farsa, al cadáver de Formoso se le cortó la mano del juramento y luego sus restos fueron arrojados al río Tíber.

Indignados, los seguidores de Formoso depusieron meses después a Esteban VI, quien fue encarcelado y murió estrangulado.

Otros Papas de ese período, como Juan VIII (872-882), León V (903), Anastasio III (911-913) y Juan X (914-928) fueron asesinados en tramas en las que estuvieron involucradas poderosas e influyentes familias, como la del cónsul romano Teofilacto y su mujer Teodora.

En una época turbulenta en que los Papas eran depuestos, asesinados o forzados a renunciar, surgió Benedicto IX, de la influyente familia de los condes de Túsculo, que fue Papa en tres períodos entre 1032 y 1055, y de quien se dice que asumió el trono por primera vez a la edad de 12 años.

El florecimiento del Papado como institución comenzó en la Baja Edad Media, con Nicolás II (1058-1061), el primero en reservar la elección del pontífice exclusivamente a los cardenales. Además, se disponía que el nuevo Papa perteneciera a la Iglesia de Roma, salvo que no se encontrase ningún candidato digno de entre sus miembros. Se establecía Roma como el lugar idóneo para efectuar la elección, debiéndose buscar otro en circunstancias excepcionales.

Su obra fue continuada por Gregorio VII (1073-1085), quien llevó adelante una amplia reforma de la Iglesia, emitió el “Dictatus Papae“, según el cual el Papa es el obispo universal.

Si algunos Papas fueron víctimas de la violencia y las intrigas políticas, a otros simplemente les dio la espalda la suerte, como a Lucio II (1144-1145), quien murió tras recibir una pedrada en la cabeza mientras intentaba apaciguar unos disturbios en Roma.

Inocencio III (1198-1216) fue otro gigante que continuó con la reorganización de la Iglesia y durante su pontificado se convocó el IV Concilio de Letrán (1215), el primero verdaderamente universal.

Celestino V (1294), elegido por sus virtudes y contra su voluntad, no soportó las presiones y renunció meses después.

En los albores del Renacimiento el papado estuvo bajo el dominio de dos poderosas familias, los Borgia, de origen valenciano (Borja), y conocidos por su falta de escrúpulos, y los Medici, oriundos de Florencia, que también destacaron como mecenas de las artes y la cultura.

Calixto III (1455-1458) fue el primer Papa Borgia, y años después fue elegido su sobrino Rodrigo Borgia, que adoptó el nombre de Alejandro VI (1492-1503). Pese a sus habilidades políticas, Alejandro VI pasó a la historia por su vida disipada, de la cual nacieron varios hijos, entre ellos César y Lucrecia Borgia.

Antes de los Borgia gobernó Nicolás V (1447-1455), que inició la construcción de la actual Basílica de San Pedro y fundó la Biblioteca Vaticana, mientras que Sixto IV (1471-1484) mandó construir la monumental Capilla Sixtina, decorada por Miguel Angel.

Cerrando las puertas de Cónclave

El Conclave

Dado que el Papa es, a la vez, el Obispo de Roma, en un principio era elegido por aclamación del pueblo y clero de Roma. Y esto no debe extrañarnos; en el ritual vigente para la ordenación de los presbíteros, se conserva todavía, al menos teóricamente, la importancia del juicio del pueblo para llevar a cabo una ordenación.

Tal práctica entrañaba algunos problemas. Sucedía entonces que podía haber dos candidatos en torno a los cuales se dividieran el pueblo y el clero. Así sucedió cuando se enfrentaron dos candidatos, Cornelio y Novaciano y el clero y el pueblo de Roma, los electores, se dividieron en dos fracciones irreconciliables. Resultó vencedor Cornelio (251-253) y Novaciano fundó una secta que fue conocida como Los Cátaros.

El Concilio de Nicea en el año de 325 intentó reducir la importancia del pueblo y potenciar la de los clérigos y obispos vecinos.

A partir de Constantino y su famoso decreto de Milán (año 312), los emperadores intervinieron en la elección del Papa. Pero las elecciones no eran tranquilas aún con tal intervención. Es famoso el caso de Dámaso acaecido en el año 366. Se presentaron dos candidatos, Dámaso y Ursino y el pueblo y el clero de Roma se dividieron en dos fracciones. Se dice que los seguidores de Dámaso, que resultó el vencedor, atacaron a sus rivales cuando estaban reunidos en la iglesia de Santa María de Trastévere, prendiéndole fuego donde murieron, según se dice, 160 seguidores de Ursino. El dato es transmitido por historiadores cristianos y no cristianos. Dámaso fue Papa del 366-384. El caso se repitió en el año 418 cuando se presentaron Eulalio y Bonifacio; durante meses hubieron luchas callejeras hasta que el Emperador Honorio puso orden, apoyó a Bonifacio y exilió a Eulalio.

Otro ejemplo de ingerencia sucedió en el año 996. Otón III estaba de camino a Roma cuando murió Juan XV. Los romanos le pidieron que él mismo eligiera al Papa. Otón III contaba entonces 16 años, era profundamente religioso, había sido educado por los mejores maestros y soñaba con el esplendor del antiguo Imperio Romano. Designó como Papa a su pariente y capellán Bruno, que sólo tenía 24 años que tomó el nombre de Gregorio V. (996-999). A la muerte de éste, Otón III designó como pontífice a su maestro Gerberto, francés, Obispo de Reims y luego de Ravena, que tomó el nombre de Silvestre II (999-1003).

Existen otros casos anómalos que más bien caen en la leyenda, como aquel que asegura que una mujer ocupó en el siglo X el trono de San Pedro. La papisa Juana se hizo pasar por hombre y habría sido elegida como Juan VIII. Una versión dice que murió dando a luz en una procesión en la que la multitud la apedreó, encolerizada por la mentira.

La palabra “cónclave” (‘cum clave’ en latín), que significa “con llave”, se remonta a la prolongada elección de Celestino IV en 1241, cuando los cardenales fueron encerrados en un palacio en ruinas por el noble romano Matteo Orsini.

Destinado a forzar una decisión en el tórrido calor de agosto, el encierro produjo la muerte de uno de los 10 cardenales confinados, quienes alcanzaron una decisión después de dos meses.

Los efectos del encierro eran tales que el mismo Celestino IV falleció sólo dos semanas después.

El sucesor de Juan Pablo II, Benedicto XVI, ha sido elegido en cuestión de horas. Pero en otra ocasión en el siglo XIII, pasaron tres años antes de que se pusieran de acuerdo para elegir a Gregorio X, en septiembre de 1271.

Después de dos años, la población local, presa del nerviosismo, se rebeló y le quitó el techo al palacio donde estaban reunidos los cardenales, supuestamente para permitir que se les uniera el Espíritu Santo. También les restringieron la comida.

Las condiciones eran tan duras que dos cardenales murieron y un tercero tuvo que irse por problemas de salud antes de que los restantes príncipes de la iglesia eligieran al Pontífice.

Gregorio X estaba determinado a poner punto final a ese procedimiento. El fue responsable de una decisión de 1274 que decía que en el futuro los cardenales serían encerrados en una sola habitación con un lavatorio en el palacio del papa fallecido en un plazo de 10 días después de su muerte.

Luego de tres días, si no se elegía ningún Papa, sólo les servirían un plato por el almuerzo y la cena, en lugar de dos.

Después de cinco días, sólo les darían pan, agua y un poco de vino hasta que eligieran un nuevo Papa.

Las estrictas medidas no durarían. Se necesitaron más de dos años de cónclaves intermitentes para que en 1294 se hiciera una de las elecciones de un papa más inusuales de la historia.

El punto muerto terminó cuando el cardenal Latino Malabranca dijo en un encuentro de cardenales que un ermitaño supuestamente santo, Pietro Del Morrone, había profetizado la retribución divina para los electores que durante tanto tiempo no habían logrado encontrar un Papa nuevo.

Los cardenales acordaron votar por el ermitaño y Morrone, un octogenario, se sobrepuso a la sorpresa decidiendo que esa era la voluntad de Dios. Entró al pueblo de L’Aquila, en el centro de Italia, montado sobre un burro para ser entronizado como Celestino V.

Pero las grandes responsabilidades del oficio papal no se acomodaban al ex ermitaño y abdicó después de sólo siete meses.

Su última medida fue restaurar las reglas del cónclave de 1274, que incluían una estricta prohibición de las comunicaciones con los electores y que han sido el fundamento desde los primeros cónclaves hasta el presente.

Situada en el palacio del Vaticano, la Capilla Sixtina fue mandada construir en 1473 por el Papa Sixto IV, de ahí su nombre, al arquitecto Giovanni de Dolci, con unas dimensiones iguales a las del templo del rey Salomón (cuarenta metros de largo, 17 metros de ancho y 13 metros de altura).

Sin embargo, la fama de la Sixtina reside sobre todo en la colección de frescos que cubren las paredes, entre los que destacan los pintados por el maestro del Renacimiento italiano Miguel Angel Buonarroti, que eclipsó tanto al nombre del arquitecto, como el de otros prestigiosos pintores que decoraron los laterales de la misma.

Botticelli realizó en 1481 los frescos: “Las pruebas de Moisés”, “El castigo de los rebeldes” y “La tentación de Cristo” y junto a él Ghirlandaio pintó entre 1481 y 1482 “La Vocación de San Pedro y de San Andrés”.

En 1481 Il Perugino recibió el encargo de pintar una serie de frescos, como “Cristo entregando las llaves a San Pedro”, considerada la mejor obra de su primera época.

El primer cónclave celebrado en la Capilla Sixtina tuvo lugar en agosto de 1494, fue el último del siglo XV y de él salió elegido Papa Rodrigo Borgia, que tomó como nombre Alejandro VI.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

7 responses so far

7 Responses to “Papas, Cónclave y Edad Media”

  1. yorelon 26 mar 2006 at 3:04 am

    quiero saber sobre los cuatro cardenales asesinados por el hassasin y marcados en pecho con las cuatro marcas de tierra,aire,fuego,y agua.y conocer el mapa de los cuatro altares de la ciencia de los “ILUMINATI”.

  2. felix guzmanon 07 may 2009 at 1:46 am

    necesito saber urgente el nombre de emperadores que fuerob papa y rey a la vez , y a lvez quiero feliciutarlos po r la excelente pagina

  3. medievalumon 07 may 2009 at 9:26 am

    Hola Felix:

    ¿Podrías explicar, concretar mejor tu pregunta?

    Gracias y un saludo

  4. malenaon 18 ago 2009 at 3:20 am

    ¿podrias hacer un resumen?

  5. katherineon 14 sep 2009 at 2:30 am

    kisiera saber kkienes fueron los papas mas importantes de la edad media

  6. Albertion 07 may 2011 at 7:47 pm

    Hola buenas. Me podrian dar información detallada de q papas hubieron desde el año 1419 al 1439 aprox? o q papas hicieron torturar o colgar a la orden de los templarios? Gracias

  7. medievalumon 10 may 2011 at 3:38 pm

    Hola Alberti:

    Aquí tienes la lista de Papas para el periodo que te interesa http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Papas#Siglo_XV

    Un Saludo

Trackback URI | Comments RSS

Escribir un comentario